viernes, 24 de junio de 2016

Austroraptor: El lagarto corredor con cara de cocodrilo

Hace unos 70 millones de años vivió en la actual Argentina una feroz criatura, la cual se caracterizó por ser una rara combinación de otros muchos animales: era un lagarto emplumado, pero a la vez un eximio cazador

Se estima que hacia fines del Cretácico existió un ser que sin dudas estaba hecho para capturar, desgarrar y devorarse a otros: el Austroraptor cabazai. Su cráneo de 80 centímetros denota una anatomía casi similar a la de los cocodrilos actuales, pero también muy parecida a la de los temibles spinosaurios. En ese aspecto, evidente era su verdadero arsenal de afilados colmillos, hechos para cercenar a toda clase de víctimas.
Un cazador infalible

La estructura ósea del Austroraptor hace suponer que fue un pariente cercano de los velociraptor, pero con la extraña salvedad que tenía el rostro de un cocodrilo. Al igual que su cercano pariente corredor, es factible que este reptil haya tenido el cuerpo cubierto de plumas y escamas, y a la vez haya sido un verdadero atleta a la hora de correr para enfrentarse al oponente.

El austroraptor vivió en el sector más austral del megacontinente Godwana, en lo que actualmente es Argentina, debido a lo cual fue bautizado por su nombre que significa "ladrón del sur". De seguro este carnívoro no sólo cazaba, sino que también se las ingeniaba para robar huevos de los nidos de otros dinosaurios, tal como alguna vez también lo hiciera el experto oviraptor.

Hasta donde se ha podido determinar, el austroraptor midió no menos de seis metros de largo, y es probable que haya sido uno de los representantes más grandes de su familia en todo el hemisferio sur: el temible clan de los dromaeosáuridos.

domingo, 19 de junio de 2016

Dinosaurios: Los titanes del pasado en 3-D

Australovenator

Austroraptor

Carnotaurus

Puertasaurus

Quetzalcoatlus

Therizinosaurus

Tylosaurus

Mitología Chilena: Chuviño, el duende loco

El Chuviño es un extraño y pequeño ser que no ataca directamente a las personas, sino que opta por causarles un irreparable daño psicológico

Todos los relatos folclóricos alrededor del mundo hablan de seres diminutos, traviesos y alocados, llamados duendes. Algunos de ellos son simpáticas criaturas que se dedican a hacer bromas a los humanos que pasan o habitan en ciertos lugares. Pero también están los otros duendes: los malvados, perversos o inquietantes, esos que generan temor e incluso pueden trastornar a la gente. Dentro de este último grupo está El Chuviño, el duende más característico de la mitología del sur de Chile.
El inquietante Chuviño

Según se divulga en leyendas tradicionales, el Chuviño es un duende pequeño, con un siniestro aspecto de mono o diablillo, el cual lejos de generar simpatía derechamente provoca pánico entre quienes se lo topan. Este bellaco no se caracteriza por causar un daño físico a las personas, pero cuando se les aparece -y a través de cierto poder mental y el terror que infunde- es capaz de producir un intenso shock psicológico, muchas veces irreversible.

El Chuviño, o "duende loco", puede aparecer de día o de noche, y tanto en las zonas boscosas como en los campos e incluso al interior de las casas. Aparte de su facultad de trastornar a los humanos, se dice que tiene el poder de controlar mentalmente a los animales, aunque se trate de criaturas mucho más grandes y corpulentas que él.

lunes, 13 de junio de 2016

Tarbosaurus: El "primo" del Tiranosaurio

El llamado "rey de los dinosaurios" tuvo un pariente muy parecido, aunque de un tamaño ligeramente menor: el Tarbosaurio. Ambas especies habrían estado estrechamente vinculadas, pero vivieron en lugares distintos

Hace unos 70 millones de años (fines del Cretácico) existió en lo que actualmente es Mongolia un feroz predador, el cual fue el dinosaurio más temible de su hábitat natural. Este animal era el Tarbosaurus bataar, un terópodo típico, perteneciente a la familia de los tiranosáuridos, el cual se caracterizaba por su enorme cabeza, potentes mandíbulas, patas fibrosas y extremidades superiores desproporcionadamente minúsculas en relación al resto de su cuerpo. Es decir, su aspecto era demasiado parecido al del Tiranosaurio rex, claro que un poco más chico.
El feroz Tarbosaurus bataar

Pese a no ser tan robusto como el Tiranosario, la anatomía del Tarbosaurio igual impresionaba e inspiraba respeto: medía 12 metros desde la cabeza a la cola, su cráneo tenía un largo de un metro y medio, y además estaba provisto de entre 60 y 64 dientes, lo cual lo transformaban en un predador temible. Otra de sus características físicas es que pese a tener unas patas traseras bastante desarrolladas en cuanto a musculatura, sus bracitos eran realmente cortos, llegando a ser tal vez los más atrofiados que tuvo algún terópodo.

Según no pocos investigadores, el Tiranosaurio y el Tarbosaurio provienen de un tronco común, claro que la evolución se encargó que el primero creciera en lo que hoy en día es Norteamérica, y el segundo en la actual Mongolia. Vale la pena mencionar que otros integrantes de la linajuda y voraz familia de los tiranosáuridos fueron el Daspletosaurio, el Alioramus y el diminuto Nanotyrannus.

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Este Blog está dedicado a SPIKE (26 de Junio de 1996 - 31 de Marzo de 2008 )