domingo, 29 de mayo de 2016

Mammuthus primigenius: El pequeño gigante



Si bien en las películas este animal prehistórico aparecía caracterizado como un verdadero titán, en realidad no lo era tanto: de hecho, su tamaño era levemente inferior al del elefante africano actual

El Mammuthus primigenius es lejos el mamut más conocido en la actualidad, principalmente por sus múltiples apariciones en películas que relataban la dura vida que llevaban los hombres de las cavernas durante el Pleistoceno. Denominado también como “mamut lanudo” o “mamut de la tundra”, este proboscídeo prehistórico era individualizable por su cuerpo extremadamente peludo, lo que le permitió adaptarse con relativo éxito a los crudos tiempos de la inhóspita Edad del Hielo
Elefante y mamut primigenio

Hasta donde ha logrado determinar la ciencia, se sabe que el mamut primigenio vivió en lo que actualmente son Siberia y el extremo más septentrional de Norteamérica. Los primeros restos completos de este mamífero fueron encontrados en 1806 en Rusia. Según diversas investigaciones, la principal causa de la extinción del asombroso Mammuthus primigenius fue una vez más la caza indiscriminada por parte del hombre, el cual le puso la lápida hace unos 10 mil años en Siberia y 8 mil años en Alaska. Sin embargo, hubo una población que logró sobrevivir un tiempo más, aislada en la isla de Wrangler (frente a las costas de Siberia), la cual terminó por sucumbir en el 1.700 A.C. Es probable que el último mamut haya perecido al ser atravesado por una lanza o lacerado por un hacha, como fue la lamentable constante de las trágicas crónicas primitivas que llenan de sangre el sórdido legado del ser humano en nuestro planeta.

Uno de los mitos más habituales en torno al primigenio peludo era su tamaño. En diversas películas se le ve ostentando unas dimensiones realmente colosales, como si se hubiera tratado de una especie de montaña viviente. Pero pese a ello, la realidad era diametralmente opuesta, y por cierto decepcionante para los amantes del cine de ciencia ficción: el Mammuthus primigenius llegaba a una altura de sólo tres metros y medio, y pesaba seis toneladas, es decir no era más grande que el elefante africano actual, siendo en la mayoría de los casos incluso más chico que su pariente cercano que también lucha por no desaparecer.

viernes, 27 de mayo de 2016

Utahraptor: El pariente más feroz del Velocirator


Este dinosaurio, que vivió a comienzos del Cretácico, se caracterizaba por su enorme velocidad y rapidez de movimientos, lo cual lo hacían ser uno de los animales más temidos de la prehistoria


Gracias a la saga de Jurassic Park, el Velociraptor pasó a ser uno de los dinosaurios más conocidos por la gente. Sin embargo, durante esa lejana época existió otro animal que en verdad se le parecía mucho, pero con la salvedad de ser por lo menos el doble de grande y feroz: el Utahraptor, o “ladrón de Utah”.


Hasta ahora se han encontrado muy pocas osamentas de este eximio cazador, las cuales fueron halladas en Utah (EEUU), de ahí su nombre. Sin embargo, la ciencia ha logrado dilucidar algunos de los temibles secretos que acompañaron a uno de los dinosaurios más salvajes que pisaron el planeta. Dentro de lo que se sabe, el Utahraptor fue el más corpulento y voraz de los dromeosáuridos, que era una familia de lagartos cuya mayor especialidad era correr como una gacela detrás de su víctima para abalanzarse sobre ella y matarla al instante. Sólo por hacer una comparación, el Velociraptor medía casi dos metros de largo, mientras que el Utahraptor llegaba a los cuatro de alto y más de ocho de largo. 
Utahraptor, un gran cazador


Sin dudas que debe de haber sido impresionante ver a una bestia de esas dimensiones alcanzar grandes velocidades y tirarse con todo para degollar a otros dinosaurios. Era tal el nivel destructivo del Utahraptor -debido primero a sus características particulares pero también al hecho de que cazaba en grupos- que los expertos sugieren la posibilidad de que más de alguna especie quedó en jaque sólo por la brutal acción de este predador que azoló el mundo hace unos 125 millones de años, a comienzos del Cretácico.


Algunas de las características que habrían hecho del Utahraptor un dinosaurio en verdad temido fueron su velocidad, su bravura, pero además su inteligencia. Bien sabido es que casi todos los dinosaurios fueron criaturas realmente torpes para pensar, y que les costaba mucho reaccionar ante situaciones al límite, sin embargo este animal tenía un cerebro ostensiblemente más grande que la gran mayoría de los reptiles prehistóricos, lo cual se suma al que enfocaba todo su instinto voraz solamente en un fin: dar presa a otros dinosaurios. Aparte de esto, sus otras grandes armas eran sus dientes, afilados como cuchillos, y también las largas uñas de sus patas traseras y delanteras, con las que se cree que desgarraba la carne de su oponente al caer sobre él.

domingo, 22 de mayo de 2016

Seismosaurio: ¿El dinosaurio más grande de todos los tiempos?

Siempre se ha debatido respecto a cuál ha sido el lagarto prehistórico más colosal que ha existido. Si bien algunos fueron enormes, ninguno superó en tamaño al imponente “Saurio Terremoto

Existieron hace millones de años, pero aún siguen generando un intenso debate dentro de la comunidad científica mundial. Los misterios que guardaban dinosaurios parecen ser un objeto de culto, una especie de “santo grial” para arqueólogos y paleontólogos, los cuales concentran buena parte de sus esfuerzos en descifrar uno de los períodos más prolíficos que tuvo la vida en nuestro planeta: la Era Mesozoica.

Uno de los temas que más estudios ha generado ha sido el porte de estos reptiles gigantes, y sobre todo una pregunta esencial: ¿cuál fue el más grande de todos? Hasta ahora, se sabe que la familia que físicamente era más corpulenta eran los saurópodos, es decir enormes y pesados dinosaurios que caminaban en cuatro patas, provistos de un cuello y una cola muy largos, y que eran de comportamiento herbívoro. Y dentro de ellos, se puede nombrar a varios que fueron verdaderos titanes: Brontosaurio, Diplodocus, Supersaurio, Argentinosaurio, Braquiosaurio, y sobre todo el monumental Seismosaurio, el que pudo haber sido más grande de todos.
Seismosaurio: ¿42 o 35 metros?

El Seismosaurio (Seismosaurus hallorum) era un verdadero gigante, cuyo nombre significaba “reptil terremoto”, en alusión  cómo debe de haber sido el impacto que se producía a causa de los pasos de esta tremenda criatura de 80 toneladas de peso, 30 metros de alto y 42 metros de largo. Sin embargo, otras versiones hablan de que esta criatura midió en realidad entre 35 y 36 metros, y no era más que una clase de Diplodocus llamado Diplodocus Hallorum.
Este animal (de naturaleza incierta) vivió hace unos 148 millones de años, durante el Jurásico Superior. Dentro de sus características principales están que su cuello y su cola eran desproporcionadamente largos en relación al resto de su cuerpo, y se cree que su principal arma de defensa para hacer frente a los predadores eran justamente sus coletazos, los cuales deben de haber actuado como un letal golpe de látigo.

Hasta el día de hoy la existencia de esta bestia aún es puesta en dudas por la mayoría de los expertos, los cuales sugieren que los restos hallados del Seismosaurio, en realidad no son más que osamentas de otro dinosaurio llamado Diplodocus, pero que en ese caso particular se trataba de ejemplares superdesarrollados, casi como si fuesen una especie de Diplodocus mutantes, o algo así. De hecho, la teoría de que el Seismosaurio sí era otro animal distinto al Diplodocus es un postulado que genera bastantes dudas para la comunidad científica internacional.

sábado, 21 de mayo de 2016

Pachycephalosaurus: El cabeceador prehistórico


El nombre científico de este animal lo describe con lujo de detalles: “Reptil de cabeza gruesa”. Además, la otra gran característica de este dinosaurio del Cretácico era que tenía una excelente visión binocular

Hace unos 70 millones de años, en lo que actualmente es el norte de Estados Unidos, vivió una extraña criatura, con una cabezota desproporcionadamente grande en relación al resto de su cuerpo, pese a lo cual se cree que igual era un animal bastante ágil y veloz. Se trató del Pachycephalosaurus (“Reptil de cabeza gruesa”); el más característico de los paquicefalosáuridos, y también el más grande: medía unos cinco metros de largo y pesaba más de 200 kilos. 
Un dinosaurio "cabeza dura"

En medio de un mundo hostil y extremadamente peligroso, en donde cualquier distracción podía significar la diferencia entre la vida y la muerte, el Pachycephalosaurus contaba con una ventaja que pocos dinosaurios tenían: unos ojos que sobresalían hacia los lados, lo cual le permitía captar su entorno con una visión binocular muy aguda. Esta propiedad, sumada a un agudo sentido del olfato, lo convertía en una presa difícil de cazar, incluso para el más avezado de los carnívoros. 

Sin embargo, de todas sus características, la que más llamaba la atención era su enorme cabeza abombada, cuya parte superior tenía una forma de casco o caparazón. Pese a esta singular morfología de su cráneo, su cerebro era relativamente pequeño, al igual que el de casi todos los dinosaurios. Pero la apariencia de su testa tenía una razón de ser: sus huesos en esta zona de su cuerpo eran demasiado gruesos, llegando a un ancho de más de 25 centímetros. A todas luces, esa era su principal arma: una cabeza dura como una roca, la cual usaba para embestir a los predadores luego de desesperados piques con sus cortas pero robustas patas. No es de extrañar que, al verse acorralado por un cazador, el omnívoro Pachycephalosaurus haya optado por tirarse como un piloto kamikaze para intentar fracturar las extremidades o el tórax de su oponente, con el que obviamente en caso de enfrentarse a mordiscos habría tenido todas las opciones de perder.

martes, 17 de mayo de 2016

Notocolossus: El gigante del hemisferio sur



En Argentina fueron descubiertos los restos de un dinosaurio realmente colosal, del cual se cree que habría sido uno de los más grandes que alguna vez habitó la faz de la Tierra

Corría abril del 2009 cuando un grupo de paleontólogos encontraron cerca de Mendoza (Argentina) las enormes osamentas pertenecientes a un dinosaurio, las cuales fueron investigadas a fondo por durante más de cinco años. Fue así como recién en enero del 2016 se difundió al mundo el sorprendente hallazgo que habían realizado: esos restos pertenecían a un gigante extinto realmente imponente, nunca antes descrito por la Ciencia, al cual bautizaron como Notocolossus gonzalezparejasi.
 
El enorme Notocolossus
Decir que el Notocolossus fue el dinosaurio más grande que haya existido es entrar a terreno incierto, incluso para los expertos en el tema. Pero lo que sí se puede afirmar con certeza es que efectivamente está dentro de esa pléyade selecta de colosos que se destacaron por sobre el resto gracias precisamente a sus enormes dimensiones. Según se pudo determinar, este saurópodo perteneciente a la familia de los titanosaurios medía más de 30 metros de largo y pesaba al menos unas 60 toneladas. Además, debido al largo de su cuello, su altura superaba los 16 metros. Sin lugar a dudas era una bestia titánica, pero que al igual que todos sus parientes cercanos fue un herbívoro bastante pacífico.

Las dimensiones del Notolossus eran muy similares a las del Argentinosaurus, otro dinosaurio gigante que existió en lo que hoy en día es Argentina, pero que fue descubierto con anterioridad (1989). Al igual que muchos de estos sorprendentes animales, el Notocolossus vivió durante el período Cretácico (hace unos 86 millones de años), es decir cohabitó en un mundo plagado de lagartos, junto a los cuales le dio vida a la denominada “Era de los Dinosaurios”: etapa que cada vez genera más intriga y pasión entre quienes tratan de desenterrar a los antepasados de la Zoología moderna.

domingo, 15 de mayo de 2016

Mitología mapuche: Piuchén, el Chupacabras chileno


Esta criatura legendaria se encuentra inserta en las creencias criollas desde Chiloé hasta el Norte Chico. Según cuentan los relatos, su aspecto era variable pero muchas veces se le asocia a un vampiro

La Mitología Mapuche fue muy rica en crear mitos increíbles que a la postre terminarían por expandirse a buena parte de lo que actualmente es nuestro territorio nacional. Así, dentro de todos los seres fantásticos que la conformaban, sobresale de inmediato el Piuchén, el cual también solía ser denominado de diversas formas: Peuchén, Pihuchén, Pihuychén, Pihuichén, Piguchén y también Piwuchén. Más allá del nombre que él llevara, siempre se hacía referencia al mismo ser: una especie de vampiro que succionaba la sangre de sus víctimas, muy parecido a como se ha descrito en innumerables ocasiones al Chupacabras en diversos países de Mesoamérica. 

La descripción clásica del Piuchén narra que era una especie de vampiro gigante de aspecto aterrador, sin embargo en otros pasajes del mito se dice que más bien se parecía a una serpiente voladora cuadrúpeda, aunque con ciertas características humanoides. Lo que sí está claro es que la leyenda asegura que el cuerpo de este ser fantástico estaba cubierto por pasto, malezas y pequeños cilindros retorcidos, lo cual le daba una apariencia aún más tenebrosa. 

Uno de los aspectos del Piuchén
Tanto en la mitología mapuche como en la chilota se le atribuyen poderes sobrenaturales al Piuchén. Todos los relatos coinciden en que era una criatura básicamente nocturna la cual tenía como su hábitat preferido las zonas boscosas cercanas a la costa, ríos o lagos. Se trataba de un personaje extraordinariamente longevo, que podía llegar a vivir cientos o hasta miles de años, pero de todas formas era la fuerza física su principal atributo, ya que era capaz de derribar árboles con gran facilidad, e incluso tenía la facultad de dominar el mar, generando impresionantes marejadas.

El comportamiento del Piuchén es muy particular. Generalmente durante el día se esconde, adhiriéndose a la corteza de los árboles, desde donde observa atento lo que sucede a su alrededor, mientras a la vez descansa. La única forma de reconocer su inminente presencia es gracias a su excremento rojizo que deja en los troncos, así como también por sus silbidos estridentes que interrumpen la aparente tranquilidad del bosque.

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Este Blog está dedicado a SPIKE (26 de Junio de 1996 - 31 de Marzo de 2008 )