sábado, 31 de octubre de 2009

Ese maldito meteorito

"¿Adonde huir de lo que no se puede arrancar?". Eso pensaban algunas de las criaturas al ver el cielo prenderse con una tonalidad intensa que nunca antes habían visto. Ese brillo intenso se transformó en un punto iluminado que bajaba rauda velocidad. En eso, el suelo comienza a temblar, debido a los tropeles de descomunales saurios y pequeños mamíferos que unían por la misma causa: aferrarse a la vida.

El pavor se apoderó de ellos. Claro, de los que podían entender qué era lo que sucedería. En el fondo, este trágico accidente poco supo discriminar entre los que lograron percibir el dramático final y aquellos que lo ignoraron por completo: casi todos murieron, y la llegada de aquel pétreo visitante cambió la faz de la Tierra para siempre.

jueves, 29 de octubre de 2009

Una comparación más que desproporcionada

En la edición de octubre de la revista metalera Rock Hard, en portada aparece una imagen que no dejó de sorprenderme: una comparación entre el gran Gene Simmons, líder indiscutido de KISS, contra Abbath, principal referente de los noruegos Immortal.

Sí, es cierto, ambos tienen cosas en común: usan la cara pintada, son referentes rockeros y además son bajistas de muy buen nivel técnico. Si bien Inmortal ya tiene casi 20 años de trayectoria, no se puede ni siquiera esbozar algún tipo de comparación. KISS es una banda a la cual podría calificarse como una piedra angular entre el Hard rock y el Glam Rock, y Gene Simmons es como el corazón de ese verdadero grupazo.

Sin desmerecer a Abbath, la comparación que acá me parece desproporcionada. Gene Simmons es un verdadero monstruo del rock, al cual, si es que se le puede comparar, debe de hacérselo con Jimmy Page, Ozzy Osbourne, Alice Cooper o tipos de esa categoría. Eso sí, no tengo dudas que Abbath debe estar muy feliz, si es que llegó a saber que salió en la portada de aquel medio junto a su maestro y mentor.

La guagua siniestra

Navegando por Internet me encontré con una imagen en verdad perturbadora: un bebé. Pero este no era un bebé cualquiera, pues su rostro era como de enojado. Ni triste, ni tierno; simplemente furioso, siniestro y oscuro.

¿Puede una guagua llegar a causar esos sentimientos? Yo creía que no, pero al parecer sí. Mal que mal, un recién nacido es eso: por muy neonato que sea, es un humano, con las mismas potencialidades que el resto, incluyendo las de los malos sentimientos.

Otra cosa que me impactó es que la supuesta "foto" en rigor no era tal: es un cuadro hecho por el pintor chileno Claudio Bravo, el principal exponente del Hiperrealismo Pictórico a nivel mundial.

martes, 27 de octubre de 2009

Mundo Jurásico

El quiltro del Bicentenario

Antes que todo, voy a aclarar lo que es un "quiltro": es una palabra de origen mapuche que significa "perro", aunque el quiltro en sí es un perro de raza indeterminada. Es como el charquicán, pero en versión perruna, es decir, una mezcla de todo que en el fondo es nada. Pero el quiltro es la raza de perro más abundante en Chile, y por lejos... aunque en rigor no es una raza, sino que una mezcla de ellas.

Por estos días se ha estado eligiendo al que será "el quiltro del Bicentenario". Yo, como buen aficionado a la fotografía, voy a enviar una foto para participar. Mi escogido es un perrito al que llamé "Sarni". El nombre de este animalito es por algo evidente: Sarni tenía sarna por montones, por algo que tenía toda su piel cubierta de llagas y heridas.

¿Qué me motivó a fotografiar a Sarni? En lo primero que pensé fue en que "es probable que nunca nadie haya fotografiado a esta pobre criatura, así que le daré una oportunidad". En efecto, apenas le apunté con el lente, él se puso sonriente y feliz, como si supiese que estaba siendo inmortalizado en una foto. ¿Lo que más me gustó de Sarni? Su alegría, pese a ser un perro no muy agraciado y estar enfermo de una patología lo destroza con crudeza. En el fondo, nos dio una enseñanza de vida: se puede ser feliz con muy poco... ojalá que todos aprendiéramos algo de este animalito.

lunes, 26 de octubre de 2009

El Vago de Oz

"El Vago de Oz" era el apodo de Sunzuke, un joven japonés que se la pasaba todo el día metido en su pieza jugando play station, o bien escondido detrás de algún libro. Él era como la caricaturización del nerd de las películas: usaba lentes gruesos y el pelo engominado, pero además poseía la personalidad característica de este tipo de individuos, pues era un fanático de Harry Potter y de los animé, entre otras extravagancias. Pero su caractesrística fundamental era que jamás socializaba con otros, salvo cuando sus padres le llevaban la comida a su cuarto.

Sunzuke un día decide salir de su pieza y descubrir un mundo desconocido para él. Vio cosas que nunca había observado: una sociedad de la que él sólo suponía su existencia por lo que veía en libros y en internet. Pero después de eso, prefirió devolverse a su hábitat natural. "He descubierto un lugar asombroso, del que ignoraba su existencia, pero es mejor seguir acá, porque no me atrevo a afrontar a otros, y prefiero seguir siendo el rey en mi mundo, aunque sólo sea un mundo ficticio", murmuraba fingiendo estar contento, pero consciente de que, en el fondo de su corazón, ahora tenía un motivo por el cual sufrir.

domingo, 25 de octubre de 2009

El sigiloso ataque del camaleón

"¿Qué voy a comer hoy?", se cuestiona el camaleón. En ese momento su ojo derecho rota en forma casi mecánica. Puede sentir la cercanía de una sabrosa presa: un carnoso saltamontes de brilloso color verde.

Está decidido a darle muerte. Pero lo primero es lo primero: cambiar la vestimenta de fiesta por la de cacería. Es así como muta su tonalidad verdosa semi fosforescente en una café, que se mimetiza a la perfección con las ramas. El traje de combate está listo, y la cena está servida. Solo falta ir a buscarla.

No avanza más de dos pasos. Sabe que no puede errar, porque de hacerlo, la presa escapará. Así que apunta y dispara medio a medio. En una fracción de segundos, esa lengua retráctil da un golpe como de látigo y se adoza al cuerpo del insecto, para devolverse vertiginosamente. El fugaz movimiento termina sólo para cuando el artrópodo hace sus últimos esfuerzos para evitar ser triturado por las fauces del camaleón. Pero es demasiado tarde para él, pues este reptil rara vez falla cuando tiene hambre.

martes, 20 de octubre de 2009

¿Puede Chile ser campeón del mundo?

Hay que admitirlo: Chile no llegará a Sudáfrica como uno de los favoritos para levantar la Copa del Mundo. Para muchos, los favoritos son los mismos de siempre: Brasil, Alemania, Italia y Argentina... y tal vez Inglaterra o España. Pero Chile no aparece en ese grupo de elite.

Pero, afortunadamente, el fútbol no depende de la teoría, sino que de la práctica. Hoy por hoy, Chile está jugando a gran ritmo, y da para ilusionarse. Tal vez no tiene individualidades como Brasil o Argentina, pero posee una mentalidad y una actitud ofensiva que le permite jugar de igual a igual contra cualquier país, en la cancha que sea. Y claro, sus jugadores han demostrado tener gran destreza con el balón, y eso es en todos los puestos del campo de juego, lo cual asegura una oncena talentosa por excelencia.

Como ya lo dije, existe un grupo de elite. Y Chile está por debajo de él, tanto por historia como por plantel. Pero este deporte no depende de supuestos. Ya Suecia quedó tercero en 1994, Croacia en 1998, y Turquía en el 2002. Para aspirar a llegar arriba en un Mundial no es necesario tener 22 jugadores de excepción. Se debe contar un buen elenco, que se entienda de memoria, y un par de figuras desequilibrantes... aparte de un poco de suerte y frialdad para definir en los momentos oportunos. Mucho de ello, Chile lo tiene, y lo que no posee se le puede trabajar... claro, salvo lo de la suerte, que eso depende del azar.

Otro punto a favor, es que para este mundial no hay equipos imbatibles, como lo eran el Brasil del 94, o Alemania del 90. Tampoco veo a jugadores que ganen una final por sí solos, como Zinedine Zidane o Diego Armando Maradona. No. Sólo veo buenos elencos y buenos jugadores, pero no descollantes como los nombrados con anterioridad. Si Chile logra aprovechar todo eso, tal vez pueda ascender ese peldaño que aún le falta para pelear palmo a palmo para llegar a la elite futbolística planetaria. Tiene por delante varios meses para ello ¿Por qué no soñar con algo grande? Tal vez sea sólo un sueño, pero el que no sueña va a vivir para siempre una eterna pesadilla...

Vamos Chile!!!!!!!!!

domingo, 18 de octubre de 2009

El hombre del espacio

Frente a mí tengo un cuadro de un extraterrestre. Extraño, curioso, estrafalario... en fin, digan lo que quieran, da igual. Yo desde siempre he sido medio fanático de las criaturas provenientes del espacio exterior, o más bien, un fiel devoto de que éstas existen en algún lugar del universo.

¿Desde cuando esta afición? Mmmm... podría decir que desde siempre. O bien, desde que tengo uso de conciencia. Pero, para ser sincero, si tuviese que ubicar una fecha específica, diría que fue desde la primera vez en que vi la película "E.T.", dirigida por Steven Spielberg, cuando yo sólo era un niño.

E.T., el extraterrestre más simpático del cine. Y a la vez, el más famoso. Recuerdo la primera vez en que lo vi, que me llamó la atención por su innegable parecido con mi tortuga Gerónimo: no sé si sería por sus ojos grandes y expresivos, por su arrugada piel café, o porque en verdad eran muy parecidos. En fin, desde que vi esa película que siempre he soñado con toparme con un ser extraterrestre y tenerlo como amigo o algo así. Sí, suena a fantasioso e irreal. En fin, esto se contrapone con el pragmático mundo en el cual vivimos. Lo sé y estoy consciente de ello. Pero yo sigo soñando despierto... me voy a la nubes y al espacio exterior. Quito mis pies de este mundo terrenal y me voy a quién sabe donde mientras espero a mi amigo proveniente de Marte, Júpiter, Plutón, Saturno, o donde sea. Así es la vida: una larga espera, ¿esperar a quien?... quien sabe, capaz que a alguien que no existe, pero pensar de esa forma sería aburrido y fome, así que prefiero seguir imaginándome que ese extraño personaje algún día llegará frente a mí y me dirá "Hola, amigo terrícola", como en las películas de Hollywood...

El tradicional Barrio Yungay

Durante el siglo XIX, este fue un sector aristocrático por excelencia. Hoy es uno de los puntos históricos de la capital; un verdadero “museo al aire libre”.

Delimitada por las calles Rafael Sotomayor, Rosas, Santo Domingo y Libertad, se encuentra la Plaza Yungay. En sus alrededores, se levantan antiguas casonas de uno o dos pisos, muchas de ellas de adobe. Y, justo en el centro, su símbolo urbano más característico: el monumento al Roto Chileno, esculpido por el artista Virginio Arias a mediados del siglo XIX.

La escultura representa a un soldado que porta su fusil en su mano derecha, y con su zurda carga un morral, presuntamente con algunos de sus víveres. Es así como este monolito descansa sobre una plataforma de forma abstracta, que lo deja posicionado a unos cinco metros de altura. Es todo un símbolo de la chilenidad y a la vez del patriotismo: como su nombre lo indica, es un homenaje al hombre de pueblo, al personaje anónimo que alguna vez debió dejar su casa y su familia para ir al campo de batalla por defender la soberanía de la nación. Así se logra idealizar la figura criolla, que esparció su sangre y sudor en las calurosas tierras nortinas, para obtener la heroica victoria en la Batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839, en la guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana. Este es el significado esa pétrea figura, que para algunos visitantes es un ícono, y para otros, como un grupo de niños que juegan fútbol a escasos metros, es sólo “una estatua como tantas otras”.

Acá se puede sentir la historia de nuestro pueblo, impregnada en cada rincón, en cada muro de esas añosas casas, en aquel banco donde un anciano lanza migajas de pan a unas palomas, o en otro de más allá en el cual una señora lee un libro con afán. De hecho, en los alrededores de este sitio se trazó la primera planificación urbana de Santiago, después de la realizada en las inmediaciones de la Plaza de Armas. El tiempo parece estar detenido desde hace muchos años. Mientras tanto, sobre el campanario de la iglesia de San Saturnino, de color verde que contrasta con el amarillo del resto del templo, se posa un ave rapaz, a la cual nadie parece apreciar. “Es que el lugar de por sí tiene una mística especial, que hace que todos se sobrecojan, pero pocos logran darse cuenta de los detalles sencillos”, es lo único que alcanzo a pensar al respecto.

“Yungay: Zona Típica”

Justo en la esquina de Santo Domingo con Rozas, hay una antigua casa cuyas deterioradas paredes perecen mostrar las huellas de fuertes temblores y lluvias torrenciales. Como la piel demacrada de un enfermo, el estuco de su muralla se ha ido desprendiendo en forma progresiva. Ahora, irregular y todo, no deja de tener cierto encanto: un llamativo mural de rostros con apariencia indígena, instrumentos musicales y un libro abierto invita a la imaginación de los transeúntes. “Yungay Zona Típica”, escrito con letras desteñidas. Es que estas palabras no pueden ser más elocuentes. Pese a que hoy en día acá muchas de esas centenarias construcciones han llegado a ser conventillos y cités, igual los habitantes del sector se sienten orgullosos de vivir ahí, pues están conscientes de que se trata de uno de los barrios más tradicionales de Santiago.

El extraño hombre verde y otros seres míticos

En la calle Santo Domingo, los murales continúan, y no deja de ser llamativo el hecho de que las coloridas figuras en su mayoría son seres extraños, con rasgos humanoides, que parecen sacados de una novela de J.R. Tolkien, o algo similar. Pintadas sobre el adobe, ladrillos o concreto, una tras otra se van acoplando para formar un verdadero ejército de singulares criaturas adosadas a esos centenarios murallones.

Sobre un fondo anaranjado, un estrafalario personaje de color verde, con una barriga prominente y árboles sobre su cabeza. Al lado de él, otro mural, que representa la cara de un anciano, con ojos oscuros y una sonrisa de felicidad. Esa alegría del policromático hombrecillo parece asimilarse a la de las decenas de personas que, a esa hora de la tarde, han salido a caminar a la Plaza Yungay, ya sea para tomar algo de aire fresco o bien para estirar las piernas, como hace una pareja de ancianos que camina a ritmo calmado y tranquilo.

Un sitio con historia

Hasta el año 1835 el Barrio Yungay era una propiedad rural, perteneciente al terrateniente José Santiago Portales Larraín, padre de Diego Portales. Por ello es que, en sus inicios, este lugar fue conocido como “El llanito de Portales”. Después, este terreno fue vendido y loteado. Una vez terminada la guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana, el presidente José Joaquín Prieto, en honor al triunfo chileno, bautizó a dicho lugar como “El Barrio Yungay”, y a su plazoleta principal con el nombre que lleva hasta hoy.

En ese tiempo, el lugar era punto de encuentro, al igual que ahora, de familias que se juntaban a pasear o a descansar los domingos en la tarde. Algunos charlaban bajo la sombra de un ciprés, otros encumbraban volantín, o bien hacían vida social de las más variadas maneras. Pero, a diferencia de cómo es ahora, en el siglo XIX, quienes caminaban por ahí era gente aristócrata, los más pudientes de Santiago. Con el pasar de los años, esas personas se fueron mudando hacia el barrio alto, y actualmente este sitio es mucho más popular. Claro que no ha perdido ese aire pueblerino que poseía antaño. Conforme el tiempo fue transcurriendo, la fisonomía urbana de Santiago fue cambiando en muchos puntos de la ciudad, menos acá, donde aún se celebra el carnaval del 20 de enero, con el que, año tras año, se conmemora el triunfo en la Batalla de Yungay, precisamente el acontecimiento que le dio el nombre a esta zona, histórica por excelencia.

Mientras tanto, en estas mismas calles y veredas donde alguna vez transitaron caballeros con sombrero de copa y corbata de humita, el anciano con aspecto bonachón sigue alimentando a las palomas y el grupo de niños corre detrás de la andrajosa pelota, a la espera de que el sol ya no ilumine, y sea la luna quien aparezca por el otro lado de la cordillera, para pasar a ser el único farol natural que destelle sobre estas peculiares callejuelas y pasajes del poniente capitalino.

viernes, 16 de octubre de 2009

Todos contra Diego

Diego Armando Maradona siempre ha hecho declaraciones polémicas: es su estilo. Siempre ha sido un tipo frontal, aunque grosero. Pero ¡que buen jugador que era! Nadie puede negar que su país le debe muchísimo. Da rabia ver como los argentinos, y en particular la prensa de ese país, hace leña del árbol caído con EL gran ídolo del otro lado de la cordillera. Maradona es como Pelé para los brasileños, como Beethoven para los alemanes, como Wagner para los austríacos, como Darwin para los ingleses... en fin, mínimo se merece un poco de respeto por parte de su propia nación.

Independientemente de lo bien o mal que me caiga como persona, creo que es uno de los mejores futbolistas que he visto en mi vida, junto con el gran Zinedine Zidane. Ambos eran de ese tipo de magos que hacen que el fútbol sea un deporte más hermoso que el resto.

Tal vez como entrenador de la selección albiceleste no ha andado bien, pero acuérdense que igual los argentinos, después de tanto lloriquear por la angustiosa clasificación al mundial, de todas formas van a terminar peleando el campeonato en Sudáfrica: mal que mal, el 2010 se cumplen 24 años desde su último título de campeones (en 1986)... justo los mismos 24 años que tuvo que esperar Italia (entre 1982 y 2006) y Brasil (entre 1970 y 1994) para volver a levantar la Copa del Mundo.

jueves, 15 de octubre de 2009

El Loco Bielsa

Lo admito: yo no quería que Marcelo Bielsa llegara a la selección nacional. La imagen de Argentina en el mundial del 2002, con la exclusión inexplicable de Juan Román Riquelme y la penosa suplencia de Hernán Crespo, aún estaban demasiado frescas en mi mente. No quería que viniera a La Roja y se mandara otras chambonadas similares, que a la larga hubieran significado perder una generación que asomaba con un potencial inédito.

Marcelo Bielsa no me tincaba, pero afortunadamente, me equivoqué. Le imprimió velocidad y disciplina al elenco chileno. Claro, estas dos cualidades eran habituales en sus equipos, así que no es de extrañar. Además, le cambió la mentalidad a Chile y lo hizo jugar al ataque hasta cuando se es visita. Eso también ya era parte de su sello, así que tampoco me sorprende. Pero, tal vez lo más importante, es que no se olvidó de jugar bien al fútbol, un fútbol de buen toque del balón, que es como me gusta a mí.

Siempre le he pedido a los técnicos que sepan adaptar el esquema a los jugadores con que dispone, y no al revés. Que los jugadores son lo más importante y el esquema es más bien secundario, siempre y cuando se juegue al ataque. Bielsa no comparte esa idea. Pero, seamos justos, él murió con la suya y le dio buen resultado. Esa consecuencia en su forma de pensar se le valora.

Jamás llegaré a ser un bielsista. Eso ya lo asumí. Soy mucho más de la escuela de Vicente Del Bosque o Sir Alex Ferguson. Pero no puedo negar que, pese a mi desconfianza inicial, el Loco Bielsa se ganó mi respeto. Tampoco pretendo subirme al carro de la victoria: eso queda para otros que siempre lo alabaron sin ningún tipo de vergüenza. Yo no soy así, y no podría ser tan descarado.

Por el bien de mi país que ahora está en la Copa del Mundo, le deseo lo mejor, al igual que a La Roja de todos. De más está decirlo, espero que algo haya aprendido de todos esos errores garrafales que se despachó cuando entrenaba a Argentina el 2002. No me gustaría que, de nuevo, aparecieran sorpresas tan desagradables para nosotros, como las fueron para los argentinos esa vez en que Riquelme y Crespo se quedaron sin poder mostrarse en el Mundial, y a la larga eso le costó una temprana eliminación a los albicelestes. Como ya lo dije antes: supongo que algo habrá aprendido de tan groseros errores, ¿o no?... me da la impresión que, por lo mostrado en estas clasificatorias, efectivamente así ha ocurrido.

lunes, 12 de octubre de 2009

Optimus Prime

Alxasaurio, el corredor de cabeza pequeña

Hace unos 100 millones de años existió, en lo que hoy en día es Mongolia y China, un animal de unos cuatro metros de largo que se destacaba por correr todo el día. No era Usain Bolt ni nada así por el estilo. No. Era un dinosaurio llamado Alxasaurio.

Este personaje tenía un cuello interminable de largo, el cual terminaba en una pequeña protuberancia: su cabeza. Si su cabeza era tan minúscula, ¿de qué tamaño habrá sido su cerebro, si es que tenía? De hecho, sus garras eran más grandes que su propia cabeza. Es que, en el mundo en el cual vivía el Alxasaurio, no era necesario pensar mucho: sólo bastaba ser un buen corredor, ya sea para perseguir o para evitar ser atrapado...

domingo, 11 de octubre de 2009

Prepárense, que Chile va al Mundial...

Estas palabras no son para los miles de compatriotas que anoche celebraron hasta altas horas de la madrugada la clasificación de Chile al Mundial. No: son para esas otras 18 selecciones nacionales que también ya han asegurado una de las 32 plazas disponibles para Sudáfrica 2010.

Al frente tendrán a un equipo lleno de juventud y sed de victoria. Un elenco que, en verdad, tiene hambre y ganas de hacer algo importante en ese torneo. Puede que, en una de esas, estos muchachos que se pusieron La Roja durante todo el proceso clasificatorio lleguen a ser la generación dorada del fútbol chileno.

Como en pocas oportunidades, la selección chilena tiene a tipos llenos de talento, y lo más importante: no depende de un sólo jugador o de una dupla de excepción. No. Ahora es un equipo, y de los buenos. Este Chile irá de safari a tierras africanas dispuesto a cazar a los alemanes, italianos o brasileños. Y para ello ya tiene listas las armas que usará: virtuosismo, disciplina y ganas de entrar en la historia...

Así que prepárense, porque Chile va al Mundial... y no va a pasear, sino que va a por algo importante: la tan esquiva copa del mundo.

viernes, 9 de octubre de 2009

La Hinchada muda

Una tristeza inmensa para los que aún creemos que "fútbol" y "pasión" son dos conceptos que van de la mano. La "Marea Roja", la que alguna vez fuera considerada la mejor barra de Sudamérica, la más bochinchera del continente a nivel de selecciones nacionales, ha muerto. O por lo menos, cuando Chile hace de local, ha muerto.

Ya poco queda de aquella hinchada que, durante la década pasada, apoyaba a la selección durante todo el partido. Si antes eran los hinchas futboleros, los de verdad, aquellos que llenaban las gradas del Nacional para los partidos de La Roja, hoy son los abonados al CDF (Canal del Fútbol), además de otros tantos exitistas y gente que sólo asoma sus narices en un estadio para las grandes gestas deportivas o conciertos masivos.

El público de nuestra amada selección nacional ha cambiado, y el ambiente en torno a ella y sobre todo la pasión, también. Recuerdo con nostalgia a esa caravana que acompañaba al bus desde Juan Pinto Durán hasta el mismo coloso ñuñoíno, emocionando tanto a los propios jugadores como a aquellos que veían el paso de ese ejército de gente enfervorecida y contagiados de la Marea Roja, que se derramaba en medio de un mar de fe y esperanzas hacia un equipo que, muchas veces, no era merecedor de tal. De eso ya casi nada queda. Ahora sólo hinchas helados, fríos, que no cantan, y con suerte aplauden los goles o hacen un "ce hache i" cada media hora.

Ya no hay bombo, ya no hay cánticos. Sólo gente sentada, nadie de pie. Ahora quienes van a ver a la selección creen que van al cine o al teatro. Si uno va al estadio es para alentar, no sólo para ver fútbol, porque si así fuera, mejor que se quedasen en casa viéndolo por TV. Para muchos, esa frase de que "todo tiempo pasado fue mejor" puede sonar medio a cliché, pero en este caso, claro que se da y con creces: porque la que alguna vez fue una hinchada que rugía y se vestía de rojo, hoy es una hinchada muda que también se viste de rojo.

jueves, 8 de octubre de 2009

Soy Chuncho, soy Rockero...



Cuando los caminos se distancian

De las relaciones de parejas es complicado opinar. Esto debido a que el tema ya está muy trillado, y se ha escrito de todo al respecto. O sea, uno puede opinar, pero el ideal es hacer aportes nuevos, proponer visiones distintas.

Sobre esta temática, reflexionaba el otro día, que si qué es peor: ¿terminar un pololeo o que te guste alguien que no te corresponda ese cariño? Todo parece indicar que peor es terminar una relación que quedarse con las ganas sin haber alcanzado a estar con esa persona que a uno le atrae.

Pero, desde mi rincón más íntimo, creo que aún más desagradable que esas dos cosas es cuando a uno le gusta alguien, pero esa persona te rechaza, y a los pocos días ya está saliendo con otro; de ahí el dicho popular que asegura que, en ciertas ocasiones, "las mujeres son como los monos: no se sueltan de una rama hasta que ya están agarradas de otra"... claro que no creo que siempre se dé esto, sino que sólo en ciertas oportunidades no dignas de ser mencionadas.

Esto último sí que es horrible, pues hace que uno no sólo sufra la impotencia de no poder estar con ese ser deseado, sino que además uno se va a sentir humillado y menospreciado, ya que va a ver cómo la niña que a uno le gusta decide optar por un tercero, al que por una u otra manera lo considera mejor que a uno.

Cuando una relación fallida te destroza el corazón es terrible. Pero si un amor platónico te lo hace pedazos y además te hace sentirte humillado y despreciado, es aún peor. Por eso es que uno a veces desea que los caminos se distancien, pero de forma indolora... pero ¿es posible algo así o es sólo una utopía? Esto porque en el amor, o en el cariño que nunca llegó a ser algo concreto, ineludiblemente va a tener capítulos de alegrías y otros que terminan siendo llagas que a veces pueden tardar meses o años en cicatrizar...

lunes, 5 de octubre de 2009

La ciencia del fútbol

El fútbol es más que un simple deporte, pues también es pasión, pero a la vez es un arte. Pero no faltan los charlatanes que, escudados en una convincente retórica, tratan de disfrazarlo de ciencia ¿Cómo puede ser ciencia un deporte donde quienes más brillan justamente tienen a la improvisación como principal atributo?

Este deporte es mucho más sencillo de lo que ciertas personas tratan de pintarlo. A mi entender, para ejecutarlo de buena forma, sólo se deben seguir ciertas normas básicas, y el resto es dejarlo todo en manos del talento e inspiración de sus virtuosos. Según lo que yo entiendo por un fútbol bien jugado, este es mi decálogo futbolero:

1) El fútbol es un deporte donde los talentosos generalmente se imponen a los torpes y lerdos. Es por ello que el entrenador debe procurar colocar en el equipo al mayor número posible de jugadores con buen toque del balón, en desmedro de aquellos que no se manejan bien con la pelotita en los pies.

2) Los técnicos no deben tratar de ser más protagonistas que los propios jugadores. Es de esta forma como tiene que ser el esquema táctico el que se adapte a la clase de futbolistas que se disponga, y no al revés.

3) En el fútbol, los tipos aguerridos son los que impiden perder un partido. Pero los que lo ganan son los talentosos, por ende, son a estos a los que el técnico tiene que motivar, para que así demuestren todo su potencial en la cancha, en vez de ocultarlo.

4) El equipo que entra a defenderse tiene una buena probabilidad de terminar perdiendo el partido. Hacer algo así es tan arriesgado como meter la cabeza en la boca de un lobo y esperar a que te la saque de un mordisco.

5) Cualquier esquema táctico es malo si los jugadores no son habilidosos... y viceversa.

6) Como en todo deporte, hay que saber ser digno en las derrotas y humilde en las victorias.

7) El fútbol es talento puro. Pero cuando las cosas no resultan por esta vía, no es malo tratar de ganar con garra y pasión. Los mejores equipos son los que saben mezclar a la perfección estos tres conceptos: talento, garra y pasión.

8) Un buen equipo nace con un buen arquero. Un buen arquero suele ser quien hace la diferencia entre un elenco y otro.

9) Los puestos en el fútbol no son rígidos: los delanteros tienen que ser los primeros que vayan a marcar la salida del elenco contrario, y a la vez los defensas tienen que tener un buen manejo del balón, con tal de poder proyectarse en ataque con cierta frecuencia.

10) El futbolista perfecto no existe. Sólo están aquellos que son mejores que el resto. De esto se desprende no existe ningún rival que sea imbatible, ni siquiera aquellos elencos que aparecen como plagados de figuras.

domingo, 4 de octubre de 2009

Santiago de Chile

La "U" resucitó a un muerto...

Ayer fue una jornada triste: mi equipo, Universidad de Chile, perdió contra su archirrival, Colo Colo, y lo peor es que jugando a nada. Tenía tanta rabia que por eso mismo escribo hoy y no lo hice anoche. Estoy enojado por diversas razones: una es que la "U" jugó mal y salió a defenderse, tal vez con demasiado "respeto" (por decirlo de alguna forma más académica) por su rival. El otro factor que me hace enfurecer es que, una vez más, los dirigentes de Colo Colo pecaron de CAGONES y COBARDES, y le vendieron sólo tres mil entradas a los hinchas de la "U" ¿Que acaso les da miedo ver la galería sur entera de chunchos?, ¿se les chupa acaso? Y lo divertido es que, de ahí, los hinchas de ese equipo se autodenominan "raza brava" y estupideces de ese calibre. Por culpa de los cobardes dirigentes de Blanco y Negro me tuve que quedar en casa viendo el partido, en vez de haber estado ahí, en la inmunda cloaca de Pedreros, apoyando a la "U", como tantas otras veces.

Pero, iendo al plano exclusivamente futbolístico, me dio lástima ver a una "U" tan timorata para afrontar un partido crucial. Al frente estaba el mismo elenco que hasta hace dos semanas peleaba para no quedar en la zona de descenso. Y lo peor es que ahora con este empeñón anímico, Colo Colo queda bastante bien parado para clasificar a los play off y de nuevo pelear por el título. En verdad, y aunque duela decirlo, siento que ayer la "U" resucitó a un muerto.

Punto aparte me merece el planteamiento del entrenador José Basualdo, en extremo defensivo. El Negro Basualdo es un buen técnico, que por algo ya nos tiene en cuartos de final de la Copa Sudamericana, pero ayer se cayó feo con la alineación ultra defensiva que puso sobre el gramado del hoyo putrefacto de Pedreros. La "U" tiene un buen equipo, con una columna vertebral bien definida: el arquero y capitán Miguel Pinto, el central uruguayo Mauricio Victorino, el talentoso volante Wálter Damián Montillo y el oportunista charrúa Juan Manuel Olivera. Además de esto, posee tres volantes defensivos de primer nivel: Felipe Seymur, Manuel Iturra y Marco Estrada. Es decir, son siete futbolistas de calidad, los cuales deberían ser inamovibles. A partir de ello, la idea es encontrar a los otros cuatro que los acompañen para tener una oncena ideal, fuerte y competitiva. Espero que el trasandino José Basualdo, el ex mundialista de Italia 90, sea capaz de dar con la escuadra ideal.

¿Mi propuesta?: Pinto al arco. Línea de cuatro con Firulais Contreras por derecha, Victorino y Osvaldo González al medio, y el Laucha Arias por izquierda (mientras no se recupere el Pepe Rojas). Un mediocampo de funciones mixtas, donde estén Seymur, Estrada y el Colocho Iturra. Y por delante de ellos un tridente integrado por Montillo, el iquiqueño Edson Puch y el Palote Olivera. Ojalá que Basualdo me escuche algún día...

viernes, 2 de octubre de 2009

El siempre eficiente Malcolm Young

Al escuchar el nombre de AC/DC, a casi todos se les viene a la cabeza la pirotecnia del guitarrista Angus Young, un rockero que como pocos hace del Rock un show, un espectáculo en todas sus aristas. Pero son pocos los que valoran la tremenda labor que hace el hermano mayor de Angus, Malcom, quien es el otro guitarrista de la banda.

Malcom Young es, junto con el baterista Phil Rudd y el bajista Cliff Williams, son los encargados de darle la base rítmica y sonora a este grupo, donde quienes brillan con luces propias son el legendario Angus y el multifacético vocalista, Brian Johnson. Pero, como ya dije anteriormente, igual a veces me parece injusto que se considere tan poco a Malcolm Young en su calidad de músico, ya que él, como pocos, es capaz de echarse a AC/DC al hombro y ser el soporte ideal, mientras es su hermano quien se lleva casi todas las ovaciones... claro que con algo de justicia, porque por algo, Angus Young es Angus Young.

jueves, 1 de octubre de 2009

¡Gato conchetumadre!

Final del concurso Miss Reef. Una orda de hombres babosos mira con lujuriosa obscenidad a un grupo de esculturales modelos que lucen su principal atributo: su trasero.

Uno de los expectantes jotes saca una cámara fotográfica de su mochila. La toma con las manos sudorosas, producto más de la calentura que del sofocante clima veraniego. Levanta la cabeza y apunta hacia el objetivo: el par de nalgas de una morena infernal que luce un peto de color rojo y un colaless negro. Apunta y aprieta el botón, tal cual fuera una ametralladora que dispara una ráfaga de balas.

Pero la imagen que aparece en la pantalla de la cámara digital es inesperada y sorprendente: un felino de ojos enormes y oscuros en primer plano, el cual tapa por completo los atributos de la tan bien dotada señorita. "¡Gato conchetumadre!", es lo único que alcanza a decir el improvisado fotógrafo. Se apresta a sacarle una nueva foto a la dama, pero ya no se puede: ella ya está demasiado lejos del lugar. ¿Y el gatito donde se metió? A un par de metros del escenario, disfrutando de las bondades de las curvilíneas modelos. Al parecer, este animalito fue bastante inoportuno, pero de tonto no tenía ni un pelo...

El guerrero de las mil batallas

Él es el rey indiscutido. Temido y respetado, pero también odiado. Odiado por sus enemigos, muchos de los cuales vieron caer a algunos de sus aliados, los cuales no fueron capaces de derrocar a este monarca de larga cabellera.

El emperador de la sabana camina triunfante con su rostro ensangrentado y su cara desformada por las heridas de combate, tras una reyerta que no pudo evitar. En verdad, impedir tal confrontación jamás estuvo en sus planes, pues la confianza en sus medios era tal que sabía de antemano que era capaz de imponerse frente a sus adversarios, por muy poderosos que ellos fueran.

Ahora vendrán nuevos postulantes a destronarlo. Algunos débiles, pero la gran mayoría eximios luchadores. Pero ninguno las tendrá fácil, pues al frente tendrán a este rey temido y odiado, el cual no les dará un centímetro de ventaja, y que seguirá rugiendo tras obtener épicas victorias... por lo menos mientras su cuerpo le siga respondiendo como hasta ahora lo ha hecho: como un héroe de mil batallas que aún no conoce derrota alguna.

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