sábado, 29 de agosto de 2009

Ofrezco mi voto...

Este año estará marcado por las elecciones presidenciales de diciembre. En teoría, el candidato con que más me identifico - no por considerarlo el mejor, sino que el menos malo - es Sebastián Piñera.

Pero, de todas formas me doy el gusto de ofrecer mi voto al candidato que sea capaz de comprometerse a no construir ni un centímetro de carretera sobre el hermoso Parque Pumalín del sur de Chile... y también al candidato que se comprometa a acabar de una vez por todas con la tan perjuiciosa pesca de arrastre, la cual barre nuestros mares y terminará por convertir a la valiosa vida marítima en un desierto de muerte y destrucción.

A quien sea capaz de comprometerse con estas dos causas, sea el político que sea y del partido que sea, me comprometo a darle mi voto. Lo prometo.

jueves, 20 de agosto de 2009

La vida da vueltas y vueltas

Iván Olguín nació en Los Ángeles (VIII región) el 18 de julio de 1979. Es esta ciudad vivió hasta los tres años. Después de ello, sus padres emigraron a Santiago por razones laborales, por lo cual él mismo dice sentirse “un santiaguino más”, debido a que ya lleva en la capital más de 25 años. Si infancia podría considerarse como “una infancia feliz”, pues siempre estuvo acompañado de alguien, sobre todo personas de su familia, como sus padres o abuelos. Durante esos primeros años se pasaba tardes enteras jugando en el patio de la casa, o bien dibujando todo lo que veía.

Ingresó al prekinder del Liceo Manuel de Salas, el cuál sería mismo establecimiento donde egresó de cuarto medio: es decir, todo su período escolar lo pasó en el mismo colegio, en el cual hizo no muchos, pero sí buenos amigos, dos de los cuales, hasta el día de hoy, pertenecen a su círculo más cercano. A juicio suyo, “esos fueron los años más importantes y felices de su vida”.

Iván salió del colegio hace ya varios años. Pero la vida le ha hecho “dar muchas vueltas”, sobre todo en el aspecto vocacional. Entró a Odontología en 1998, la cual era la carrera que creyó que sería la que seguiría para el resto de su vida, pero se equivocó en forma rotunda, pues año tras año se iba dando cuenta que no era lo suyo. Después de estar seis años ahí dentro, decidió dar un paso al costado, y abandonar la Odontología. En un comienzo, lo tomó como una experiencia frustrante, pues siempre había sido un muy buen alumno durante el período escolar, en cambio ahí nunca se sintió en verdad motivado a estudiar. En algún momento se cuestionó si estudiar era en verdad lo suyo, o mejor dedicarse a trabajar, pero ¿en qué?. Sin dudas, ahora ya no tendría muchas más posibilidades para enmendar su camino, y la decisión que ahí tomara, debía ser la definitiva de ahí al resto de su vida.

Entonces, se tomó un tiempo para meditar, un año sabático como le dirían algunos, y pensar qué era lo que iba a hacer con su futuro. Así fue como, un día cualquiera, leyendo una revista “National Geographic”, se dijo a sí mismo: “que entretenido debe ser trabajar en algo así, poder vivir de escribir”. Y ese fue el momento exacto en que decidió orientar su vida a un nuevo camino: estudiar Periodismo. Sabía que no sería fácil entrar de nuevo a una carrera, donde sus compañeros serían todos menores que él por varios años, pero valía la pena intentarlo. Fue ahí cuando recordó acordé de el lema que siempre lo ha guiado a tomar todo tipo de decisiones en la vida, algunas acertadas, y otras no tanto: “El Mundo es de los que se atreven”, la misma frase que alguna vez pasó por su cabeza cuando se decidió a salirse de Odontología.

Una vez dentro de la carrera de Periodismo, se sintió mucho más motivado que antes. Hasta ahora, le ha ido bastante bien. Buenas calificaciones y además ha logrado grandes amistades. Como él mismo admite, se considera “bastante seguro” de sí mismo, razón por la cual le cuesta amilanarse ante las situaciones adversas. Cuando se salió de Odontología, para decidirse a ser periodista, se propuso que “si tomaba este camino, va a ser para ser un periodista de los buenos, no del montón”. De este modo, su accionar demostró que, en la vida, no es fácil cambiar de rumbo, sobre todo cuando se trata un cambio tan radical. Pero, pese a todo, dice sentirse “feliz con lo que ha escogido”. Ahora por fin puede proyectarse a futuro, pues confiesa que hace “lo que en verdad siempre le ha gustado”.

“En general, no me arrepiento de nada en la vida. Siempre he creído que la vida es como un camino que hay que recorrerlo, sin mirar atrás. Ahora, paso por esta etapa de consolidar el esfuerzo de estos años en mi carrera actual. Y espero no defraudar a quienes han puesto su confianza en mí: sobre todo, a mis padres, que son los que siempre me han apoyado, en las buenas y en las malas. Soy de los que piensan que el destino da segundas oportunidades, las cuales hay que saber aprovecharlas, y sacarle partido a la experiencia ganada en las situaciones anteriores” es la reflexión que Iván hace en forma retrospectiva de lo que ha sido su vida, sobre todo los últimos años de ella.

lunes, 17 de agosto de 2009

El hombre que le cambió la cara al Rock

Un día como hoy, hace 40 años atrás, un guitarrista afroamericano se subió al escenario de Woodstock con su guitarra Fender, cargado de ilusiones y dispuesto a transformarse en leyenda del Rock: su nombre era James Marshall Hendrix, más conocido como JIMI HENDRIX...

Claro, Hendrix no era un desconocido ni nada así por el estilo. Llegaba a cerrar el festival de Woodstock precedido por una faena perfecta dos años antes en Monterrey, y anunciaba un broche de oro con una pirotecnia nunca antes vista en una presentación en vivo. De todas formas, el público ya se podría haber ido a su casa tranquilo con el solo hecho de ver el show de otro planeta que habían puesto en escena los ingleses de The Who. Pero Hendrix tenía más bajo su manga. Uno a uno fueron saliendo sus temas clásicos, un repertorio bien conocido por los espectadores, los cuales se maravillaban por la técnica y la espectacularidad de la ejecución instrumental de este guitarrista oriundo de Seattle.

El show de Hendrix, ese 17 de agosto de 1969, puede ser considerado como la piedra angular que le cambió la cara al Rock para siempre. Antes de Hendrix, el Rock no era tan Rock, sino que se asimilaba mucho más a ese Rock and Roll propio de los 60s. Pero fue Hendrix quien le imprimió esa cuota de potencia, talento y rebeldía que antes carecía. Es bien, los poseía, pero rara vez los tres juntos: Hendrix fue la amalgama perfecta entre potencia, talento y rebeldía. Pero fue más que eso: fue el Padre del Rock....

sábado, 15 de agosto de 2009

Hoy se cumplen 40 años del mítico Festival de Woodstock

Hace ya varios días que no escribía en mi Blog. No me pregunten por qué. Lo tenía medio descontinuado, pero eso no significa que lo haya dejado de lado. Claro que hoy vuelvo a sentarme frente al teclado para dirigir algunas palabras para la conmemoración de las cuatro décadas de un acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia de la música: el Festival de Woodstock, realizado entre el 15 y el 18 de agosto de 1969.

El trasfondo de este monumental show era algo tan universal como pedir paz y amor para el mundo, para un mundo convulsionado por la post guerra, por el conflicto bélico de Vietnam y por la animadversión existente entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En fin, Woodstock puede ser considerado como la máxima representación de la cultura hippie, que luchaba por lo que ellos, con justa razón, llamaban "un mundo mejor".

Si Woodstock sólo hubiese sido una junta de un millón de chascones vestidos con ropa sesentera, pasados a marihuana y embarrados hasta la rodilla, no habría pasado a la historia. Faltaba algo para hacerlo un espectáculo memorable: la puesta en escena de grandes músicos, muchos de ellos de lo mejor que ha dado el rock: Creedence Clearwater Revival, Grateful Dead, Janis Joplin, Joe Cocker, Santana, The Who, y sobre todo, ese maestro de maestros que era Jimi Hendrix.
Muchos hechos y recuerdos memorables pueden saltar a los oídos de los más jóvenes, como así también de aquellos nostálgicos de antaño. Para quienes no estuvimos ahí, es como un deseo frustrado, pues nunca se volverá a repetir algo así. La presentación y debut de Carlos Santana, quien al bajarse del escenario admitió "haber estado tan volado que no podía recordar nada"... claro, salvo la ovación de ese millón de personas, lo catapultaría al sitial de leyenda que tiene hoy en día. Y ni hablar del desempeño de Jimi Hendrix, el hombre que fue capaz de dividir el rock en un antes y un después de él. Lo hecho por este joven afroamericano oriundo de Seattle fue algo que casi llegó a la perfección. Cada una de las notas y sonidos que salieron de su guitarra Fender fueron seguidas casi con devoción por aquel público que, desde ese día, lo considerarían no sólo un ídolo, si no que un ícono de la cultura pop y de la historia del rock.

En este momento me gustaría poder retroceder en el tiempo y el espacio, y poder estar ahí. Sentado en el piso, escuchando "Hey Joe" de Hendrix o "Pinball Wizard" de The Who. Como así también poder tener tres días para soñar con un mundo mejor, sin guerras ni rivalidades. Caer en una utopía, en un sueño, sí, quizás, tal vez. Pero en el mundo, tanto los hechos concretos como los sueños son vitales para poder subsistir.

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Este Blog está dedicado a SPIKE (26 de Junio de 1996 - 31 de Marzo de 2008 )