sábado, 28 de febrero de 2009

La feliz vida de Bicéfalo

Bicéfalo era un pequeño ternerito que tenía una particularidad: había nacido con dos cabezas... por eso su nombre. En todo caso, siempre fue muy querido en su rebaño, porque era muy amistoso con los otros bovinos. Además, por el hecho de tener dos cabezas, era mucho más inteligente que el resto. A su corta edad era el líder de los vacunos habitantes de el lugar al que conocían como "la parcela".

Salía todos los días a pasear por el prado, a recorrer lo que, para él, era su único mundo. En el fondo, se sentía muy seguro ahí. Lo único que le llamaba la atención es que todos los que él consideraba sus amigos mayores, día a día iban desapareciendo. De hecho, nunca más los volvía a ver.

Cuando era muy pequeño, en un comienzo se extrañaba de que sus amigos mayores desaparecieran en forma misteriosa. Pero, con el correr del tiempo ya le parecía algo casi normal. Se fue acostumbrando a la idea de crecer y que sus a compañeros no los viera más. En verdad, la vida de Bicéfalo era demasiado feliz como para preocuparse de eso, y sólo pensaba que los otros terneros se mudaban a otra parcela.

Lo que en el fondo no sabía Bicéfalo, y no tenía como ni por qué saberlo, era que los dueños del predio lo tenían como una especie de mascota, porque lo consideraban "raro y extravagante"... y a los otros terneritos los mataban para hacer asados todos los fines de semana. Claro, en el medio de su vida aparentemente feliz, Bicéfalo ignoraba por completo la infelicidad de sus compañeros.

viernes, 20 de febrero de 2009

Hipocentauro: el príncipe de los centauros

Se dice que los centauros eran excelentes cazadores y guerreros. Estas criaturas estaban provistas de una inteligencia y destreza humana, pero también de la velocidad de un corcel de carreras. Al ser mitad humano y mitad caballo podían aprovechar lo mejor de cada una de esas especies para llevar a cabo sus tareas cotidianas y bélicas.

En general eran seres belicosos, que trataban de penetrar en el bosque dominado por minotauros. Si bien poseían armas y corazas de acero, jamás lograban vencer a la fuerza bruta de los minotauros, quienes eran capaces de resistir el impacto de lanzas y dagas.

A través de los años, su impulso por adueñarse del llamado "bosque taurino" fue en aumento. Y cada vez eran más y más los centauros que se transformaban en víctimas de los minutauros, los cuales eran menos belicosos, pero a la vez muchísimo más destructivos cuando tenían que defenderse cuerpo a cuerpo.

Es así como la guerra entre minotauros y centauros se fue haciendo infructuosa para estos últimos: por cada minotauro muerto, perecían casi una decena de centauros. Ello era explicable por la descomunal potencia de los minotauros, los cuales no necesitaban armas para tener que luchar con sus oponentes.

El "bosque taurino" era la causa de los enfrentamientos entre ambos bandos. De este lugar se podían obtener alimentos, ya que todos los árboles producían sabrosos frutos, ideales para la población eminentemente herbívora de centauros y minotauros. También, dicho bosque era sinónimo de seguridad, pues era un lugar muy recóndito y difícil de penetrar, por su abundante vegetación de plantas venenosas. Y quien lograra dominar ese territorio, era capaz de tener un bastión inexpugnable y también asegurarse no pasar hambrunas.

Un día apareció un centauro con una capacidad de liderazgo, fuerza física y una destreza en usar las armas que ningún otro centauro poseía. Pero este ser tenía una particularidad: si bien la mitad inferior de su cuerpo era la de un equino y la superior era humana (al igual que todos los centauros), su cabeza era de caballo y no de humano. Una extraña mutación que no dejaba de llamar la atención entre sus compañeros. Por eso, este mutante era conocido simplemente como "Hipocentauro".

Dentro de los centauros iba tomando fuerza la idea de que fuera Hipocentauro quien los podría guiar a un triunfo sobre el ejército de minotauros, y que así de una vez por todas podrían apoderarse del bosque taurino. Hipocentauro se entrenó bien: quería ser el mayor guerrero que haya existido y convertirse en el líder indiscutido de su pueblo.

Un día, Hipocentauro paseaba muy cerca del límite donde comenzaba el bosque taurino. Y, estimulado por un extraño instinto, se adentró en el frondoso paraje. Una vez ahí, de inmediato empezó a sentirse observado. Cada vez que avanzaba, con su elegante galopar, sentía que quien lo estaba mirando estaba más cerca. En eso se le aparece un joven guerrero minotauro. Hipocentauro saca su arma y lo encara. En eso, el minotauro le dice "no me ataques, tú no eres como el resto de los centauros". Hipocentauro parece hacer caso omiso y se lanzó sobre el taurino, haciéndole un corte en el brazo. El minotauro rugió con fuerza, y le volvió a repetir "No me ataques, eres de los nuestros".

Hipocentauro se extrañó y lo dejó hablar. "Tú no tienes ese lado humano de la codicia que poseen los centauros. Eres un ser diferente, un hipocentauro. En nuestro pueblo hay una antigua leyenda que dice que un día llegará un Hipocentauro, que va a tener más de animal que de humano, y que será el que va a unir a ambos pueblos. Nosotros los minotauros somos pacíficos, los centauros son los belicosos que quieren apoderarse de nuestro hogar. Lo que hacemos es defender lo que nos pertenece", argumentó el joven minotauro.

En ese momento, Hipocentauro comprendió que estaba entrenándose para una guerra sin sentido: una guerra que no tenía motivo de existir y en la cual tampoco habían posibilidades de triunfo. Así que, en ese instante, decidió no volver adonde los centauros, pues jamás lograría convencerlos de lo contrario, ya que eran criaturas que necesitaban siempre estar peleando. Pero, para no sentirse un traicionero de su pueblo, tampoco se iría con los minotauros. De esa forma, partió a conocer nuevas tierras, nuevos horizontes, para vivir en paz, y alejado de las batallas entre culturas que no tenían el por qué ser enemigas entre sí.

domingo, 8 de febrero de 2009

El artillero Totó

Anotar 7 goles en 16 partidos jugando por una selección es una muy buena cifra... y sobre todo en un equipo donde el nivel de exigencia es tan alto como lo es en la selección italiana. Sí, la Squadra Azzurra donde antes brillaron Cabrini, Rossi y Meazza.

Pero si dicen que 6 de esos 7 goles fueron convertidos en un Mundial, esa marca cobra tintes de hazaña. Y con mayor razón si esa cifra implica ser el goleador del torneo. Esa fue la obra de Salvatore Schillaci, un delantero que hasta antes del mundial de Italia 90 era un perfecto desconocido.

Corría el año 1989, y un calvo centrodelantero que se destacaba en el modesto Messina era transferido al poderoso Juventus, club que buscaba volver a brillar como en los inicios de dicha década. Su nombre: Salvatore Schillaci, más conocido como Totó.

El mundial de Italia 90 se acercaba a pasos agigantados. Entonces el entrenador Arsenio Viccini entregó la nómina definitiva de los de la península. Schillaci no salía nombrado. En rigor, nadie esperaraba que apareciera en esa lista. Pero una lesión del delantero Roberto Mancini poco antes del torneo le abrió las puertas a Totó, que fue llamado de emergencia a la cita planetaria.

Los italianos compartieron grupo con Estados Unidos, Austria y Checoslovaquia. Totó, en un principio, sólo fue a la banca. Fue frente a los austríacos en que le tocó ingresar en lugar de Andrea Carnevale. En ese encuentro anotó, y de ahí no soltó más la titularidad. En total logró seis dianas en ese campeonato, siendo el principal artillero de la gesta.

La historia de Schilacci es la del hombre que le dobla la mano al destino. Del futbolista que no era tan hábil como otros, ni tenía un físico privilegiado, pero que lo supo enmendar con mucho esfuerzo y con algo de suerte que también suelen tener los grandes.

viernes, 6 de febrero de 2009

Faustino "El Tino" Asprilla, un grande del fútbol mundial

Por estos días, mi trabajo en el diario ha sido bien agradable. De a poco me he ido adaptando a lo que es trabajar (algo que nunca antes había hecho). Claro, como en todo en la vida hay algunas cosas buenas y otras que no lo son tanto. Pero en términos generales, me ha gustado mucho poder laburar acá y me encantaría poder quedarme en el futuro.

Puesto que mi equipo, la "U", logró clasificar a la fase regular de la Copa Libertadores, propuse en la reunión de pauta el tema de entrevistar al colombiano Faustino Asprilla (ex jugador del club, durante el año 2003).

Después de varias llamadas a medios colombianos, logro dar con el celular del Tino. Me contesta y me sentí emocionado, porque Faustino siempre ha sido uno de mis ídolos en el fútbol: incluso desde mucho antes de que llegara a Chile a vestir la polera con la U roja en el pecho. Demasiado simpático él en la conversación. Claro, es que en verdad al parecer la gente de Colombia son casi todos así.

El Tino me contaba de su vida actual. En estos momentos, vive en una finca en su natal Tuluá, donde tiene ganado y plantaciones de caña de azúcar. Además se dedica a otros negocios de los cuales me habló pero no se entendía mucho la llamada. Pudimos hablar harto rato sobre temas de fútbol internacional y, claro, también de la contingencia del elenco del chuncho.

-Tino, ¿cuáles son los mejores recuerdos que guardas del fútbol?
Obviamente ese partido en que, jugando por la selección colombiana le ganamos 5 - 0 a Argentina. Además destaco un gol de chilenita que hice por el Parma y otro en que, jugando por dicho equipo, significó un triunfo 1 a 0 sobre el Milán en San Ciro.

-¿Y cuáles fueron los defensas más duros que te tocó enfrentar?
Sin dudas, Franco Baresi y Paolo Maldini. Además destaco al inglés Tony Adams y al paraguayo Carlos Gamarra.

-¿Supiste que la U clasificó a la Copa Libertadores? ¿Que opinas de eso?
En verdad no lo vi en televisión, pero me enteré por la prensa. Va a ser lindo tener a la U en la copa. Me hubiera encantado poder defender esa camiseta en algún torneo internacional.


-¿Y qué es lo que más recuerdas de la U?
Su hinchada; era impresionante. Debe ser la mejor que vi en toda mi carrera. Además, tengo lindos recuerdos de grandes personas que pude conocer allá, como Luis Musrri y Víctor Hugo Castañeda.

-¿Y a qué te dedicas ahora en tus ratos libres? Porque supongo que ahora queda más tiempo...
Aprovecho de juntarme con mis amigos, con los cuales juego al fútbol. Pero no me gustaría dedicarme a ser entrenador. Prefiero mis negocios.

Muy amable El Tino Asprilla. Como se ve, un tremendo jugador, y además una persona muy humilde. Digan lo que digan, para mí, él es el extrangero con mejor currículum que ha pasado por las canchas chilenas... o uno de los mejores.

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Este Blog está dedicado a SPIKE (26 de Junio de 1996 - 31 de Marzo de 2008 )