martes, 20 de enero de 2009

"El cazador cazado"

Lo normal es que el más fuerte se imponga sobre el más débil. Eso sucede casi siempre, mas no en todos los casos. En la naturaleza, en muchas oportunidades, el predador no siempre resulta ser más poderoso, ni el hervíboro es la víctima indefensa.

Y dicha tendencia, en el Jurásico era algo aún mucho más común. Si bien los carnívoros eran criaturas temibles, provistas de afiladas dentaduras, el resto de los dinosaurios no se quedaban atrás, pues suplían esos dientes como dagas por duras corazas, colas con puntas, o bien grandes cuernos. Dentro de este grupo, conocido como ceratópsidos, está el Triceratops, que es el más popular de todos ellos, y probablemente en segundo dinosaurio más famoso, después del Tiranosaurio Rex.

De hecho, el duelo entre estos dos verdaderos colosos, como lo eran el Tiranosaurio Rex y el Triceratops, debe de haber sido algo impresionante. Ambos eran dos moles, uno fierísimo y con mandíbulas que trituraban los cráneos de sus víctimas, y en otro con un par de cachos hechos para perforar a cualquiera que se le pusiera en frente.

Algunas veces, era el Tiranosaurio el que ganaba. Pero cuando se daban ciertas circunstancias, el Triceratops daba una estocada perfecta, la cuál penetraba hasta las propias vísceras del carnívoro. Ahí se daba que el victimario terminaba siendo la víctima: el cazador cazado...

jueves, 1 de enero de 2009

Crónicas de un perro loco (Segunda Parte)

Berraco estaba ahora en su nueva casa: que era lo único que tenía en el mundo. Nuevamente solo en el mundo, pero con mucha energía para surgir, tenía que seguir adelante. Ahora se vería obligado a buscar alguna forma de sobrevivir, pero que fuese honrada, pues ya había visto lo que le sucedía a quienes trataban de hacerlo con herramientas ilícitas.

Comenzó a recorrer las calles de Ciudad Megalópolis. Era terrible tener que mendigar por comida, pero se vería obligado a hacerlo mientras no tuviese una forma eficiente para ganarse la vida. Fue así como un día, parado en la puerta de una multitienda, se quedó mirando un televisor que había en la vitrina. Ahí vio algo que le llamó mucho la atención: un concurso de talentos. Él se propuso participar ahí, mas no tenía la menor idea cuál podría ser su habilidad escondida que le permitiese obtener alguna ventaja frente al resto de los participantes.

Berraco decide ser músico

Una vez en su hogar, comienza a cuestionarse para qué podía ser bueno. Él no era un gran deportista, y para peor de males, apenas sabía leer y escribir. Sabía que lo único que, en el fondo, más le gustaba era la música. Así que vendió el sofá que tenía en el living de su casa y se compró un roñoso piano que encontró en una feria.

En un comienzo, no tenía la más absoluta idea de tocar piano. Pero, a puro oído, empezó a tocar algunas melodías populares. Ahí empezó a tocar el piano en la calle, por lo que recibía una que otra propina. Y con este dinero se compró su primera partitura musical: "Sabía que iba bien encaminado, y que esa era la única forma en que podía sacar a lucir mis dotes, que tampoco era tanto", dijo con modestia en una oportunidad.

Una vez con dicha partitura, se las ingenió para interpretar melodías tradicionales de autores clásicos de la música selecta. Después de varios meses de practicar, se decide a participar en el concurso de talentos. Por un lado, decía que ya el hecho de participar en él era un triunfo, por otro estaba seguro de que ahí se jugaba su futuro y que no había espacio para cometer errores.

El momento de la consagración

El programa de talentos se llamaba "Tú puedes". Era animado por un personaje gordinflón, con una voz carraspeada y que se notaba que trataba de hacerse el simpático, aunque en realidad no lo era. "Tú puedes" era televisado en toda Ciudad Megalópolis, y era de los programas más vistos, ya que se transmitía durante el horario estelar.

Entre los participantes había de todo: acróbatas, contadores de chistes e incluso un joven que comía excremento de caballo. Berraco estaba muy nervioso, pero a la hora de sentarse frente a su piano, se tranquilizó. Pese a que era visto por millones de ojos en ese momento, se concentró al 100% en lo que hacía, y no falló: "Gracias a Dios, fue una actuación redonda", dijo mientras era ovacionado por el público y saludado por aquel viejo gordinflón con sonrisa fingida.

Ese fue el primer paso. De ahí vendrían muchos festivales de música clásica, donde se fue haciendo un nombre. Pero había un grave problema: la gente en Ciudad Megalópolis era un frívola, y casi a nadie le interesaba ese tipo de arte. Así que tendría que re-orientar su estilo de hacer música, o bien seguir viviendo en forma casi miserable: "Berraco era un genio musical, lo malo es que acá la gente no sabe apreciar a este tipo de personajes", dijo un músico que tocaba junto a él en la orquesta sinfónica de Ciudad Megalópolis.

El alma de las fiestas

Fue de esta forma como Berraco indagó en otros estilos musicales. Pero en el fondo, él era un compositor selecto, y eso era lo que más le gustaba. No le interesaba componer otro tipo de música. Pero de todas formas valía la pena tratar de intentarlo.

Así fue como un día viendo un programa, se le ocurrió la idea de cambiar de rumbo: en vez de componer música, se iba a dedicar a bailar. Sí, pero no un estilo cualquiera: sería un bailarín del break dance.

Claro que era una verdadera locura pasar de ser un pianista de música clásica a un bailarín de break dance. Pero, mal que mal, toda la vida de este perrito había sido una lisérgica aventura entre aciertos y decepciones y valía la pena intentar un nuevo cambio.

Y de esa forma, nuestro protagonista fue cambiando su look hasta llegar a parecerse mucho al de un ídolo setentero: sobre todo por su pelo de estilo afro, tan característico. Pero, además, también su desempeño en los escenarios fue mutando en forma progresiva: ahora ya era un verdadero experto en el break dance.

Como bailarín no tardó en hacerse un nombre. De a poco empezó a ser llamado para aparecer en diversos eventos e incluso para animar las fiestas. Cada vez era mejor considerado. Esto hizo que pasar a ser alguien que disfrutaba de gran popularidad, y además le aseguró un buen pasar económico.

El retorno a una vida más espiritual

Después de todo ese período de éxito comercial que le había tocado vivir a Berraco, desidió llevar a cabo un nuevo giro en su vida: dejaría la música disco. En verdad nunca había sido un pleno fan de ello y no se sentía totalmente feliz haciendo eso.

Así que, un día cualquiera, dejó de entrenar el baile break dance. Y fue más allá aún: ahora se dedicaría a la meditación filosófica. En el fondo, se sentía culpable por haber dejado la música clásica, que era lo que en verdad le gustaba, por otro estilo que no era lo suyo, teniendo como única motivación el dinero. Y por esa misma razón fue que su vida tomaría, a partir de ese momento, un rumbo mucho más espiritual. Sobre todo, considerando la zigzagueante vida que había llevado hasta ese entonces, el pensó en ese momento que "no vendría mal algo de paz y relajo"...

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Este Blog está dedicado a SPIKE (26 de Junio de 1996 - 31 de Marzo de 2008 )