domingo, 9 de noviembre de 2008

Crónicas de un perro loco (Primera Parte)

Berraco era un perro de raza indefinida. Un quiltro, dirán algunos. En su vida nunca se le dieron fáciles las cosas: nació debajo de un puente, y tenía que salir a cachurear para poder conseguir algo de comida. Lo malo es que rara vez encontraba cosas comestibles en los basureros, así que sufrió de desnutrición durante sus primeros años de vida. Pero pese a haber tenido una infancia sufrida, nunca se fue por el mal camino. Se dedicaba a pedir dinero afuera de los supermercados o los templos, pero jamás a robar.

Un día cualquiera, cuando Berraco era sólo un cachorro, fue raptado, y nunca más volvió a ver su familia: de hecho nunca había tenido familia. Vivía en un barrio peligroso, él lo sabía, pero jamás pensó que esa sería la consecuencia más grave de todo ello. Ahora, estaba encerrado en una pieza, junto a personas a las cuales no conocía, y en quien no podía confiar. Algo tenía que hacer al respecto, pero no sabía qué.

Los tipos que lo habían apresado, lo tenían en una celda pequeña. La intención de estos individuos era cobrar un precio por su rescate, pero para su desgracia, nadie pagaría por ello, ya que Berraco estaba sólo en el mundo. El pequeño Berraco podía morir en cautiverio, y nadie se daría cuenta. Así que ellos decidieron cambiar la estrategia: le iban a dar un trabajo, y le darían comida y una cama, a cambio de que les ayudara a robar casas.

La oferta era tentadora, pues Berraco jamás había tenido un techo que lo cubriera de las heladas nocturnas, o de las lluvias invierno. Claro, lo único parecido con que había contado, era el puente bajo el cual nació y pasó toda su infancia. Pero esto era diferente: sería su primera pieza propia. Así que, consiente de que lo que iba a hacer no era nada bueno, se alistó con sus nuevos compañeros en esta labor de dudosa reputación.

Ciudad Megalópolis era era una urbe muy cosmopolita. Su población superaba los 10 millones de personas. Pero lo que más llamaba la atención de todos eran las enormes diferencias sociales que en ella existían. El barrio bajo estaba lleno de casuchas de cartón, y una que otra de madera. Y poco más allá estaba el barrio financiero, donde los enormes y lujosos rascacielos eran el símbolo de una sociedad que pujaba hacia el progreso... o por lo menos parte de ella. En este contexto social, no era de extrañar que los compañeros de Berraco le enseñaran a tenerle resentimiento a los empresarios y gente de más dinero. Pero el pequeño Berraco, nadie sabe por qué, era incapaz de odiar a alguien. Él sólo cumplía con las labores que le encomendaban, de entrar a las casas de la gente adinerada, robar algo, y salir de inmediato. Pero jamás tuvo esa sensación de odio hacia las personas ricas.

Un día, la tarea que se propusieron los camaradas de Berraco sería mucho más complicada y peligrosa que meterse a desvalijar casas deshabitadas: robar el Banco de la Ciudadanía, es decir, la institución bancaria más importante de toda la ciudad. La misión era bien difícil debido a la enorme vigilancia. Así que tendrían que entrar de noche. El plan era el siguiente: Berraco y sus tres camaradas subirían por el techo, donde abrirían un forado , y de ahí bajarían hasta la bóveda. Una vez en ese lugar, harían explotar la puerta de acero, gracias a una bomba silenciosa. Después de esto, extraerían el dinero, y huirían a casa.

El plan ideado era muy elaborado. Pero, a decir verdad, la sede del Banco de la Ciudadanía era muchísimo más segura de lo que ellos creían. Esa noche, los cuatro protagonistas del atraco escalaron hacia el techo del banco. Todos iban con sus respectivos trajes anti-balas, por si debían de enfrentarse a las fuerzas policiales. La labor de Berraco era ser el encargado de abrir el agujero en el techo del banco. Para esto, tenía que usar un artefacto láser comprado especialmente para la ocasión.

Estaban haciendo su trabajo, cuando fueron vistos por un guardia de seguridad que de inmediato llamó a los policías. Los compañeros de Berraco no lo podían creer: venía toda la patrulla, y en menos de 5 minutos, el lugar estaría rodeado por no menos de 30 efectivos policiales armados hasta los dientes. Ante esto, sólo habían dos alternativas: arrancar o intentar luchar contra ellos. Y escogieron la segunda opción, que claro, fue un tremendo error. Una vez que llegó la policía, comenzó un tiroteo de esos que sólo se ven en las películas de acción. Las balas iban y venían. Berraco jamás había disparado. En eso, le llegó un tiro directamente en el pecho, que por suerte rebotó en su armadura anti-balas. Pero sus compañeros no tuvieron igual fortuna: los comandos tenían excelente puntería, y les dieron a cada uno de los tres justo en la cara. De esta forma, pasó lo que tenía que pasar: los tres compañeros de Berraco murieron, y no pudieron robar el banco.

Berraco fue tomado preso. Por ser menor de edad -era sólo un cachorro- fue liberado seis meses más tarde. Ahora, una vez fuera de la cárcel, nuevamente estaba sólo en el mundo. No tenía adonde ir. Pero, claro, se le ocurrió una idea que le pareció genial: se iría a la casa donde vivían sus antiguos compañeros. Mal que mal, ya no era de nadie, y estaba deshabitada. Al llegar ahí, la encontró más sucia que de costumbre: claro, pues hace seis meses que nadie entraba en ella. Así que la empezó a limpiar y a arreglar: ahora era su propia casa. Estando ahí, por un momento sintió nostalgia y pena por el infortunio acaecido a sus ex compañeros. Pero, después de llorar un rato, pensó que tal vez ellos murieron en la suya, pues eran hombres de mal. Robar era algo malo. Y él no debía seguir ese camino. Fue en ese momento cuando Berraco comprendió que él tenía que ser alguien de bien, y no estar del lado del mal, sino que su misión debía ser justamente luchar contra las fuerzas maléficas.

Ahora tenía un hogar propio. Sí, es cierto: estaba más sólo que el dedo gordo. Pero, sea como sea, tenía que seguir adelante. Mal que mal, a su corta edad ya había sufrido más aventuras y desventuras que muchos, y tenía que luchar para tratar de enmendar su camino...

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Este Blog está dedicado a SPIKE (26 de Junio de 1996 - 31 de Marzo de 2008 )