lunes, 24 de noviembre de 2008

¿El fin de un ciclo?

Puede sonar majadero y repetitivo. Pero ya es algo demasiado común que cuando un entrenador que lleva cierto tiempo en un equipo y no obtiene buenos resultados, después de cierta derrota o eliminación humillante se hable de "el fin de un ciclo".

Es cierto: lo de ayer no fue humillante, pues la "U" ganó y se hundió con la bandera al tope. Pero en la sumatoria de todas las presentaciones, la "Era Salah" quedó muy al debe. Arturo Salah, como entrenador de la escuadra azul, jamás logró implantar un esquema ofensivo que hiciera al equipo un rival temible para sus rivales. Pero, dentro de todo, lo que más se le puede criticar a este DT, más que su merecida fama de "ratón" es que rara vez hizo que el equipo se viera superior ante los rivales más de cuidado. Frente a los archirrivales, casi siempre jugó de chico a grande. Y eso en un equipo como la "U" se paga caro. La hinchada jamás le perdonó esa actitud timorata frente a rivales de cuidado, como Colo Colo.

Y, al parecer, este señor no piensa dar un paso al costado ¿Cómo tanta tosudez?, ¿que acaso no se da cuenta de que su relación con la afición ya está totalmente deteriorada? Los números no mienten: Salah debe irse, por el bien de la "U"...

sábado, 22 de noviembre de 2008

Mañana será un día especial para los hinchas de la "U"

Pase lo que pase, lo que suceda este domingo va a ser algo difícil de olvidar para la incondicional barra universitaria.

La goleada por tres a cero de Cobreloa sobre Universidad de Chile, la semana pasada, fue un golpe directo al mentón para el “equipo del chuncho”. Este resultado deja a los azules con un pie afuera del torneo, ya que mañana deberá remontar esos 3 tantos de diferencia si es que quiere seguir avanzando en el Clausura. Y ojo: no debe encajar anotaciones en su propio arco, pues, en caso contrario, tendrá que convertir en cinco oportunidades. Esto ya que en caso de igualdad en diferencia de goles, se cuentan los tantos como visitante.

Es más: los loínos saben que si encajan el balón en la red del meta Pinto, aunque sea una vez, el encuentro estará casi sentenciado, pues ven como casi imposible que la “U” les llegue a anotar cinco en ese panorama. En conclusión: la tarea se ve como algo de dimensiones titánicas para los de Ñuñoa. Y el buen momento por el que pasa la escuadra de Marco Antonio Figueroa complica la escena aún más.

Pero todos saben que esta llave no está sellada. Por historia, la “U” es un equipo experto en dar vuelta resultados. Y de seguro mañana su gente llegará en masa al Nacional para tratar de alentar al equipo y, todos juntos, dar vuelta este marcador tan adverso. Es por esto que el morbo y la prensa futbolera se han centrado en este partido, en detrimento del resto, pese a que parecen estar mucho menos definidos que éste.

Y el ambiente vivido durante la semana ha sido una suerte de “caldo de cultivo” para acaparar la atención de los hinchas: para nadie es un misterio que, de quedar eliminados en cuartos de final, el entrenador azul, Arturo Salah, podría dimitir de su cargo. Y, junto a él, también podría dar un paso al costado Marcelo Salas. Las críticas recibidas en los últimos partidos, más su lesión crónica de la rodilla, y la humillación de una hipotética eliminación recién en segunda ronda del Campeonato Nacional, podrían decantar el alejamiento definitivo del Matador de las canchas de fútbol.

Todo esto hace que el de mañana no sea un encuentro más para los hinchas de la “U”. Si no se logra remontar la goleada recibida en Calama, podría ser el último partido de Marcelo Salas como profesional (pues, a estas alturas, nadie puede asegurar de que llegue a ser considerado titular para el partido de Pre-Libertadores en un mes más). Y si la “U” apela a su mística y su historia de saberse parara en condiciones adversas, y lo logra dar vuelta, sin dudas que el lunes todos los medios titularán el triunfo universitario como una hazaña épica. Por eso, pase lo que pase, será un partido especial.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Crónicas de un perro loco (Primera Parte)

Berraco era un perro de raza indefinida. Un quiltro, dirán algunos. En su vida nunca se le dieron fáciles las cosas: nació debajo de un puente, y tenía que salir a cachurear para poder conseguir algo de comida. Lo malo es que rara vez encontraba cosas comestibles en los basureros, así que sufrió de desnutrición durante sus primeros años de vida. Pero pese a haber tenido una infancia sufrida, nunca se fue por el mal camino. Se dedicaba a pedir dinero afuera de los supermercados o los templos, pero jamás a robar.

Un día cualquiera, cuando Berraco era sólo un cachorro, fue raptado, y nunca más volvió a ver su familia: de hecho nunca había tenido familia. Vivía en un barrio peligroso, él lo sabía, pero jamás pensó que esa sería la consecuencia más grave de todo ello. Ahora, estaba encerrado en una pieza, junto a personas a las cuales no conocía, y en quien no podía confiar. Algo tenía que hacer al respecto, pero no sabía qué.

Los tipos que lo habían apresado, lo tenían en una celda pequeña. La intención de estos individuos era cobrar un precio por su rescate, pero para su desgracia, nadie pagaría por ello, ya que Berraco estaba sólo en el mundo. El pequeño Berraco podía morir en cautiverio, y nadie se daría cuenta. Así que ellos decidieron cambiar la estrategia: le iban a dar un trabajo, y le darían comida y una cama, a cambio de que les ayudara a robar casas.

La oferta era tentadora, pues Berraco jamás había tenido un techo que lo cubriera de las heladas nocturnas, o de las lluvias invierno. Claro, lo único parecido con que había contado, era el puente bajo el cual nació y pasó toda su infancia. Pero esto era diferente: sería su primera pieza propia. Así que, consiente de que lo que iba a hacer no era nada bueno, se alistó con sus nuevos compañeros en esta labor de dudosa reputación.

Ciudad Megalópolis era era una urbe muy cosmopolita. Su población superaba los 10 millones de personas. Pero lo que más llamaba la atención de todos eran las enormes diferencias sociales que en ella existían. El barrio bajo estaba lleno de casuchas de cartón, y una que otra de madera. Y poco más allá estaba el barrio financiero, donde los enormes y lujosos rascacielos eran el símbolo de una sociedad que pujaba hacia el progreso... o por lo menos parte de ella. En este contexto social, no era de extrañar que los compañeros de Berraco le enseñaran a tenerle resentimiento a los empresarios y gente de más dinero. Pero el pequeño Berraco, nadie sabe por qué, era incapaz de odiar a alguien. Él sólo cumplía con las labores que le encomendaban, de entrar a las casas de la gente adinerada, robar algo, y salir de inmediato. Pero jamás tuvo esa sensación de odio hacia las personas ricas.

Un día, la tarea que se propusieron los camaradas de Berraco sería mucho más complicada y peligrosa que meterse a desvalijar casas deshabitadas: robar el Banco de la Ciudadanía, es decir, la institución bancaria más importante de toda la ciudad. La misión era bien difícil debido a la enorme vigilancia. Así que tendrían que entrar de noche. El plan era el siguiente: Berraco y sus tres camaradas subirían por el techo, donde abrirían un forado , y de ahí bajarían hasta la bóveda. Una vez en ese lugar, harían explotar la puerta de acero, gracias a una bomba silenciosa. Después de esto, extraerían el dinero, y huirían a casa.

El plan ideado era muy elaborado. Pero, a decir verdad, la sede del Banco de la Ciudadanía era muchísimo más segura de lo que ellos creían. Esa noche, los cuatro protagonistas del atraco escalaron hacia el techo del banco. Todos iban con sus respectivos trajes anti-balas, por si debían de enfrentarse a las fuerzas policiales. La labor de Berraco era ser el encargado de abrir el agujero en el techo del banco. Para esto, tenía que usar un artefacto láser comprado especialmente para la ocasión.

Estaban haciendo su trabajo, cuando fueron vistos por un guardia de seguridad que de inmediato llamó a los policías. Los compañeros de Berraco no lo podían creer: venía toda la patrulla, y en menos de 5 minutos, el lugar estaría rodeado por no menos de 30 efectivos policiales armados hasta los dientes. Ante esto, sólo habían dos alternativas: arrancar o intentar luchar contra ellos. Y escogieron la segunda opción, que claro, fue un tremendo error. Una vez que llegó la policía, comenzó un tiroteo de esos que sólo se ven en las películas de acción. Las balas iban y venían. Berraco jamás había disparado. En eso, le llegó un tiro directamente en el pecho, que por suerte rebotó en su armadura anti-balas. Pero sus compañeros no tuvieron igual fortuna: los comandos tenían excelente puntería, y les dieron a cada uno de los tres justo en la cara. De esta forma, pasó lo que tenía que pasar: los tres compañeros de Berraco murieron, y no pudieron robar el banco.

Berraco fue tomado preso. Por ser menor de edad -era sólo un cachorro- fue liberado seis meses más tarde. Ahora, una vez fuera de la cárcel, nuevamente estaba sólo en el mundo. No tenía adonde ir. Pero, claro, se le ocurrió una idea que le pareció genial: se iría a la casa donde vivían sus antiguos compañeros. Mal que mal, ya no era de nadie, y estaba deshabitada. Al llegar ahí, la encontró más sucia que de costumbre: claro, pues hace seis meses que nadie entraba en ella. Así que la empezó a limpiar y a arreglar: ahora era su propia casa. Estando ahí, por un momento sintió nostalgia y pena por el infortunio acaecido a sus ex compañeros. Pero, después de llorar un rato, pensó que tal vez ellos murieron en la suya, pues eran hombres de mal. Robar era algo malo. Y él no debía seguir ese camino. Fue en ese momento cuando Berraco comprendió que él tenía que ser alguien de bien, y no estar del lado del mal, sino que su misión debía ser justamente luchar contra las fuerzas maléficas.

Ahora tenía un hogar propio. Sí, es cierto: estaba más sólo que el dedo gordo. Pero, sea como sea, tenía que seguir adelante. Mal que mal, a su corta edad ya había sufrido más aventuras y desventuras que muchos, y tenía que luchar para tratar de enmendar su camino...

sábado, 8 de noviembre de 2008

La política no necesita un "rock-star"

Este personaje va sentado en su auto deportivo descapotable que avanza a gran velocidad. Su larga melena, rubia y ondulada, se mueve al ritmo del viento que pasa por su rostro. A su lado, en el asiento de copiloto, va sentada una atractiva gringa platinada: es su esposa. La gente se le acerca y lo saludan. Algunos, más exagerados (o efusivos) incluso se sacan fotos junto a él, o le piden autógrafos. Pese a su similitud con alguno de los músicos de Poison, este individuo no es un rock-star. Es sólo un empresario, multimillonario, pero empresario como tantos otros. Su nombre: Leonardo Farkas... o Leo Farkas para sus amigos.

Farkas es un "pez gordo", y él lo sabe. No por nada usa esa chasca que es mezcla de rockero ochentero con futbolista de población: sabe que su jefe no le puede decir nada al respecto... porque él es el jefe. Ese es el sueño de muchos: vestirse como uno quiere en su pega, y saber que nadie te va a decir algo, porque el que te lo diga, se tiene que cambiar de trabajo de inmediato. Pero ahora, debido a la ínfula que la muchedumbre le ha dado, y que nadie bien sabe por qué razón, se le pasó por la cabeza la más estrafalaria de todas sus descuadradas ideas: llegar a ser el presidente de Chile.

Sí, eso mismo. Farkas quiere ser el presidente de Chile. Es un personaje diferente, novedoso, distinto al típico político sempiterno que lleva años saliendo en televisión por los mismos casos que ya tienen aburrida a la gente. Es la alternativa contra la gerontocracia imperante en nuestro país. Este empresario pintoresco, fantoche como diría yo, representa a cabalidad "el voto distinto", es decir, el de esos miles de individuos que no se sienten representados por la política tradicional.

Este no es un dato menor. La tendencia dice que cada vez más importa el carisma de un candidato por sobre el contenido ¿Y quién más carismático que este empresario con pinta de rock-star, que se pone a regalarle propinas de $10.000 al que se cruza por delante? Ha sido el carisma lo que ha permitido la elección de tipos tan deleznables como Hugo Chávez, Evo Morales o Cristina Fernández. Y Bachelet también gracias salió electa por su carisma de gordita simpática, al igual que Barack Obama en Estados Unidos. Es por esto que la política no necesita tanto carisma: lo que busca con urgencia es materia gris, inteligencia.

Nuestra política no necesita un rock-star, sólo necesita un tipo inteligente y consecuente... lo malo es que está más llena de rock-stars que de gente idónea y capacitada.

Futbolistas chilenos triunfan en Italia

Sin lugar a dudas, nunca antes se había visto a tantos futbolistas nacionales cumpliendo destacadas actuaciones en el exigente Calcio, como se aprecia en este momento. No deja de llamar la atención este fenómeno, ya que, hoy por hoy, esta es la liga europea con mayor participación de compatriotas.

Antes de 1996, año en que el exitoso delantero Iván Zamorano arribó al Inter de Milán, ningún futbolista criollo había triunfado en el durísimo medio italiano. Ninguno. Pero fue el ex hombre del Real Madrid quien abrió las puertas a una serie de sucesores. Después de él, sería el turno de Marcelo Salas, quien fue transferido al Lazio en la cifra de 17,5 millones de dólares, proveniente desde River Plate de Argentina.

Ambos, tanto Bam-Bam como El Matador, lograron cosas importantes en el fútbol de península. El maipucino se coronó campeón de la Copa UEFA en 1998, mientras tanto, el hombre de Temuco levantó múltiples trofeos en su estadía en el Calcio: dos Ligas e igual número de Supercopas italianas, además de una Supercopa y una Recopa europea.

Cuando Salas vuelve a Sudamérica, ya había otro compatriota que comenzaba a hacerse un nombre en este fútbol: David Pizarro, quien jugaba en el Udinese desde 1999, con un breve retorno al fútbol chileno el año 2001, donde alcanzó a disputar algunos partidos con la Universidad de Chile.

Pero aparte de estos tres excepcionales jugadores, siempre la presencia chilena había sido esporádica y en verdad muy escasa en el aguerrido medio italiano. Explicaciones para esto pueden haber muchas: la dureza del juego, los esquemas ultra-defensivos que perjudican el buen trato del balón, o simplemente el hecho de que nuestros compatriotas no rendían en un torneo donde la potencia física de los contrincantes era muchísimo mayor a lo que ellos estaban acostumbrados.

Claro, ese fenómeno había sido así hasta hora. Porque desde hace un par de años a la fecha, tanto la mentalidad como el despliegue físico de los jugadores nacionales parece haber cambiado, y por fin se puede ver no sólo a uno, sino que a varios, compatriotas haciéndose un nombre en una de las ligas más exigentes del orbe. De hecho, no deja de llamar la atención que este sea el país europeo con mayor presencia de chilenos… algo que hace sólo una década habría parecido impensado.

Pizarro, ídolo en la Roma

Ya son nueve años los que lleva el hombre de Valparaíso jugando en el fútbol Italiano. Desde que partió a este país, por allá por 1999, ha estado en tres equipos: Udinese, Inter de Milán y la Roma. Sus cuatro primeros años los vivió en el equipo albinegro de Udine, donde cumplió destacadas participaciones que le valieron ser transferido a uno de los colosos del norte de Italia: el Inter. Pero acá no cumplió con las expectativas, y tuvo que emigrar al equipo más popular de la capital: la Roma.

Una vez en la escuadra de la loba, se encontró con un viejo conocido: Luciano Spaletti, quien ya lo había dirigido en el Udinese. Con el calvo estratega, nuevamente apareció el Pizarro que alguna vez maravilló a la prensa especializada y a los exigentes tifosis: ese jugador que se paraba justo en el círculo central, que recuperaba balones y los distribuía con criterio entre sus compañeros; aquel hombre que era el desahogo constante de su elenco, y el encargado de entretejer las jugadas de ataque, siempre con gran elegancia. No por nada, en más de alguna oportunidad, los medios futboleros de este país aseguraron que “si Pizarro fuera italiano, estaría en la selección”.

El llamado Enano de la Providencia es todo un ídolo en el popular elenco romano. Sin ir más lejos, el pasado martes 4 de noviembre, el chileno fue determinante en la resurrección futbolística de los rojos, tras brillar con luces propias en el triunfo sobre el complicado Chelsea de Londres. El telón de fondo para esto no podía ser más propicio para destaparse como una estrella del fútbol: la Champions League, el torneo de clubes más prestigioso del hemisferio norte. Una vez más, Pizarro fue el émbolo en el mediocampo, y el encargado de conducir desde atrás, siempre con balón dominado.

La regularidad que este pequeño, pero habilidoso mediocampista, ha mostrado en la Roma ha sido tal, que en más de alguna oportunidad le ha tocado portar la jineta de capitán. Y no por nada, ya lleva más de dos años como inamovible, y 24 partidos de Champions League en el cuerpo.

El Udinese de los chilenos

Tres son los chilenos que están en el primer equipo del Udinese en este momento: Alexis Sánchez, Mauricio Isla y Nicolás Corvetto. A ellos, se les suma el juvenil César Valenzuela (de 16 años), jugador por el cual el club adquirió la mitad de su pase a Palestino, con tal de que emigre cuando cumpla los 18 años.

Debido a la masiva presencia de jugadores criollos, en más de alguna oportunidad se le ha llamado a este elenco “El Udinese de los chilenos”. Sin ir más lejos, nunca un equipo europeo de primera división había contado con tres de nuestros compatriotas en su plantel estelar.

Pero de todos ellos, quienes sin dudas más destacan son Isla y Sánchez. Ambos han tenido participaciones destacadísimas, lo cual les ha valido el respeto del medio, y más de alguna nominación a La Roja de todos. No por nada es que ambos tienen gran continuidad en la escuadra de la región de Friuli.

Alexis Sánchez ha deslumbrado al entrenador Pasquale Marino. Sin ir más lejos, el DT aseguró que el tocopillano “viene desempeñando un extraordinario papel”, con lo cual se ha ido ganando un puesto de titular. A tal punto, que aseguran que este joven de 19 años “no vale menos de 25 millones de dólares”. De hecho, ya se rechazó una jugosa oferta del Manchester United por 18 millones de dólares. El éxito acá del llamado Niño Maravilla es tal, que incluso le han llegado elogios desde las altas cúpulas del club: Pietro Leonardi, director general de Udinese, comentó que “Sánchez no necesitó ningún tiempo de adaptación para poder rendir en una competencia tan difícil como la italiana”.

Pero si de hablar de regularidad se trata, hay que referirse a Mauricio Isla. Al oriundo de Buin le costó ganarse una camiseta de titular. Pero una vez que lo logró, no la soltó más. De hecho, ya posee un interesante registro a su haber: es el segundo jugador menor de 20 años que más minutos ha jugado este año en torneos locales europeos. Y eso que este ranking registra a todos los futbolistas juveniles de las ligas de Inglaterra, Italia y España. Según muestran los números, Isla ha disputado este año 1.150 minutos con la camiseta de su club, y sólo aparece superado por el inglés Micah Richards, del Manchester City.

Los otros compatriotas en Italia

En total son ocho los futbolistas nacionales que militan en Italia: Alexis Sánchez, Nicolás Corvetto, Mauricio Isla, David Pizarro, Luis Jiménez, Jaime Valdés, Carlos Carmona y Jorge Vargas.

De todos ellos, hay un grupo pequeño que ya llevan varios años en este país: Vargas, Valdés y Córdoba. Vargas ya ha estado en Reggina, Livorno y ahora en el Empoli. Valdés y Córdoba también han defendido a varios equipos cada uno. En la actualidad, Vargas juega en Empoli, Córdoba en el Grosseto, ambos de la Serie B. Por su parte, Jaime El Pajarito Valdés defiende los colores del Atalanta de Bérgamo, de la Serie A. Y si algo tienen en común estos jugadores, es que todos son inamovibles en sus respectivas escuadras.

Otro que también siempre actúa en su club es Carlos Carmona. Es fijo en la línea de contención de la Reggina, y sus buenas actuaciones le han valido ser considerado en forma habitual por Marcelo Bielsa para la selección nacional. Distinta ha sido la suerte de Luis Jiménez, que pese a tener cierto grado de continuidad en el Inter (el actual campeón del fútbol italiano), Marcelo Bielsa lo tiene totalmente borrado de La Roja. Vale la pena aclarar que Jiménez viene recién saliendo de una grave lesión, pero cuando ha estado en la totalidad de sus capacidades, era común que entrara desde la banca a disputar por lo menos algunos minutos, lo cual no es algo menor, considerando la enorme jerarquía del plantel del Inter de Milán, uno de los equipos más millonarios del mundo.

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Este Blog está dedicado a SPIKE (26 de Junio de 1996 - 31 de Marzo de 2008 )