lunes, 14 de abril de 2008

Cambio de look por una semana

Hice el estrambótico experimento de cambiar el look, a ver que sucedía. Lo hice por durante una semana. Dejé de usar mi característico gorrito, también las poleras y el pantalón de buzo. En su lugar, me puse el pelo peinado con gel, camisa y pantalón de tela. Lo admito: me carga usar camisa; para mí, es lo peor que hay. En verdad me sentía extraño con esos atuendos.

En un comienzo me sentía bastante raro. Mis papás me decían que me veía mucho mejor así más “formal”; claro: ellos son de otra generación a la mía, y en su época, alguien que anduviera así en la universidad era visto como “intelectual”… en cambio, hoy se les considera “pernos”. La verdad es esa: me miraba al espejo y me sentía un “nerd”.

A decir verdad, todos notan el cambio, para bien o para mal. Los profesores, según yo noté, evitan hacer comentarios. También es probable que muchos no se dieran cuenta. En realidad, no le iba a estar preguntando a los profesores si se habían percatado de algo así. Los compañeros sí que notan la diferencia. Algunos reaccionan extrañados, otros no tanto. La gama de reacciones es súper variada. Están los que miran en forma persistente, y se les nota en el rostro la cara de curiosidad. Este grupo son los que lisa y llanamente preguntan el por qué de dicha mutación. Los que más lo conocen a uno, se percatan al tiro de que uno ya no se está vistiendo como antes. Les resulta bien raro, e incluso divertido, como ellos mismos me lo dijeron en su momento.

Lo más común es que, aquellos que hablan al respecto, lo hacen para hacer comentarios positivos. Esos dicen que me queda mejor el look formal, que me veo más adulto y más “elegante”. Se nota que en la sociedad actual es muy bien visto este tipo de ejemplares, de camisa y pantalón de tela, que parecen pseudos empresarios o cosas así por el estilo. Es cosa de ver cómo en los negocios o lugares así, a un tipo que aparenta ser un “pez gordo” (ejecutivo) les brindan un trato más bien preferencial.

Pero también estaba el grupo de los que no emitían comentario alguno. En este caso, supongo, es porque me veían con una apariencia de “nerd” (ya me imagino que en su interior deben de haber dicho “este pobre pelmazo”). Pero también existe la posibilidad de que no les haya llamado la atención mayormente emitir alguna opinión pertinente.

A modo de conclusión, creo que valió la pena hacer la experiencia. El cambio de estilo de vestir, por unos cuantos días, me sirvió para comprobar si las personas a uno lo tratan distinto en esas condiciones o no. Por lo menos en mi caso personal, no hubo mayor cambio en esto. No por lo menos en mi círculo más cercano. Tal vez sí en lugares que uno frecuenta, pues ahí sí que a uno lo ven más como un adulto, y es probable que asocien esto a que podría tener mayor poder adquisitivo y probablemente ser un potencial mejor cliente. Pero para que nos vamos con cosas: no me sentía yo. Yo tengo mi estilo personal, y para bien o para mal, no transo en cambiarlo. O por lo menos, no por ahora.

domingo, 6 de abril de 2008

El "Señor Feudal" ahora descansa...

El patio de mi casa, para muchos, sólo era eso: un patio cualquiera, en una casa cualquiera. Pero para mí era muchísimo más: era un feudo. Pero no un feudo así no más; era el feudo donde gobernaba un Señor Feudal: SPIKE. Sí, Spike era el Señor Feudal que recorría sus tierras, patrullando tanto de día como de noche. Él velaba por la integridad física de sus fieles vasallos (mis dos tortugas), y por cuidar sus tierras del ataque de algún invasor.

En aquellos tiempos, era Spike el único encargado de administrar la justicia en su territorio. Y siempre supo cumplir su misión y guiar a sus dos vasallos hacia el bien común de los únicos tres habitantes de dicho lugar. Todas las acciones que Spike realizaba estaban orientadas por un aura de serenidad, sapiencia e hidalguía. Tal cual como alguna vez lo hicieran Sir Lancelot o cualquier otro Señor Feudal. Spike siempre fue un perro íntegro en sus valores. Siempre dio el ejemplo y fue una mascota ideal.

Ahora ya no está. Y esas tierras no volverán a tener a otro Señor Feudal. Nuestra familia ha decidido cambiarse de casa, pues la actual ha sido puesta en venta y nos iremos a un departamento: con la muerte de Spike, se termina un "ciclo" en nuestras vidas.

Esas tierras, la comarca de Sir Spike Retriever (conocido popularmente como "Spike"), ya nunca más volverán a ser lo mismo. Pero en un rincón, y bajo una maseta que tiene un par de rosados cardenales, descansarán para siempre los restos de este honorable caballero. Así es: Spike ahora seguirá en su feudo, el mismo que recorrió miles de veces durante sus once años de vida. Tal vez, ya no seguirá físicamente en él. Pero su legado se mantendrá por siempre. Él descansa en su querido feudo... y su alma descansa en el corazón de cada uno de los que lo conocimos y lo quisimos como a un hermano.

Adiós Spike...

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Este Blog está dedicado a SPIKE (26 de Junio de 1996 - 31 de Marzo de 2008 )